La Dra. Mélida Anaya Montes (comandante Ana María)

Un libro humano para una vida ejemplar

3 de Julio de 2012 | 

Palabras de la periodista salvadoreña Claudia Sánchez en la presentación del libro Ana María, combatiente de la vida (Ocean Sur, 2012) el 30 de junio en El Salvador


por Claudia Sánchez

Estimado público que nos honra con su presencia. Respetables medios de comunicación acá presentes. Amigos y Amigas:

Ana María, combatiente de la vida nace como una iniciativa para recuperar y preservar con calidez, la memoria de hombres y mujeres que se convierten en modelos a seguir, y que en momentos actuales, les necesitamos para que nos iluminen con su sabiduría popular.

Haciendo un poco de remembranza de cómo se gestó este proyecto, déjenme compartirles que tres personas estuvimos involucradas en la concepción del libro: Iosu Perales, Salvador Sánchez Cerén y mi persona.

Tuvimos discusiones sobre qué tipo de libro hacer: coincidíamos en no querer hacer un libro estrictamente biográfico, ni de reconstrucción de la historia de luchas sociales, pues ya existen estos esfuerzos. Acordamos entonces escribir un libro ameno, vivo, humano, que desprenda una vida ejemplar, que rescate de la trayectoria de vida de la Dra. Mélida Anaya Montes (comandante Ana María), sus ideas, su visión de la realidad salvadoreña, sus principios éticos e ideológicos y su concepto de lo que debe ser un nuevo país, más justo, más igualitario. Pero también que la reviviéramos desde sus momentos compartidos con la realidad que la vio nacer y crecer antes de convertirse en maestra.

Con esta definición, en el 2011 iniciamos el trabajo. Contactamos a personas relacionadas con Mélida Anaya Montes, vecinos de la infancia y la juventud de su pueblo natal Santiago Texacuangos, amigas, compañeras y compañeros de las luchas de ANDES y del Bloque Popular Revolucionario, camaradas de las FPL y del FMLN. Esto fue una cadena de recuerdos; cada uno nos llevaba a otra persona, a veces contaban pequeñas anécdotas y a veces historias completas.
 
A lo largo del libro Ana María, combatiente de la vida, se han ido incorporando fragmentos de las entrevistas realizadas. En el capítulo “Voces Amigas” hemos intentado rescatamos algunos cortes testimoniales con el fin de enriquecer las visiones sobre Mélida y Ana María, completando mejor sus perfiles humanos y sociopolíticos.

Por otra parte, buscamos documentos de su autoría. No fue fácil seguir sus huellas, sus pasos e ideas desde su nacimiento hasta su muerte. Ella nació en el año de 1925 y muere asesinada el 6 de abril de 1983 en Managua, Nicaragua. Recordemos que cuando esto último ocurre, el país estaba en plena guerra, el ejército, los cuerpos de seguridad y los escuadrones de la muerte capturaban, desaparecían y asesinaban a toda persona sospechosa, saqueaban y quemaban instalaciones gremiales, sindicales… De manera que muchas de sus cosas, fotografías, escritos y documentos desaparecieron. También desaparecieron personas que estuvieron con Mélida en la organización de las luchas y que hubieran dado hoy importantes testimonios.

Reconocemos aquí que Las Mélidas fueron clave: ellas contaban con un archivo de documentos y fotografías de la Dra. Mélida. Si ustedes recuerdan, ellas realizaron una investigación para su publicación Mélida, un canto a la vida. Agradecemos toda su colaboración.

Para reconstruir la militancia revolucionaria de Ana María, solicitamos entrevista a tres integrantes de su organización guerrillera FPL: Atilio Montalvo, Lorena Peña y Gerson Martínez. Los capítulos “Queremos tanto a Mélida”, “Ana María en mi Recuerdo” y “el Icono por excelencia” son sus propias reflexiones y vivencias, tanto en el BPR, las FPL y el FMLN.

En ese sentido, agradecemos sus aportes a Lorena Peña, Atilio Montalvo, Gerson Martínez, Nuria Anaya, Inés Ramírez, David Ascensio, Oscar Ramírez, Concepción Aparicio, Francisco Guzmán, Carlos Lobo, Rafael Antonio Coto, Angelita Soriano, Eva Hernández, Blanca Amanda Machuca, Roberto Alvarado, Nery Díaz, Salvador Sánchez Cerén y Silvia Matus, pues con su testimonio enriquecieron las visiones sobre Mélida y Ana María, completaron su perfil humano, socio político. Gracias por permitirnos entrar en su intimidad, recordar episodios heroicos y dolorosos, gracias por su valentía y por ser parte de esta historia colectiva que hoy estamos entregando a nuestro país.

Este día quiero reconocer el aporte de la amiga y profesora Nuria Anaya Montes, sobrina de la Dra. Mélida. Sin ella no hubiera sido posible escribir el primer capítulo: “Una rosa amarilla para Mélida”. Ella nos permitió entrar a la intimidad de la familia Anaya Montes, estar con ella en su pueblo Santiago Texacuangos, en la plaza del parque central donde Mélida seguramente compartió, como niña, diversos juegos infantiles, nos permitió además visitar y entrevistar a vecinos y amigos de la familia, entrar a la casa familiar donde nació y vivio Mélida junto a sus padres y hermana.

Nuria recuerda:


Ya de maestra, tenía siempre en su escritorio un florerito delgadito donde colocaba una rosa amarilla que le duraba toda la semana. Todos los lunes yo me bajaba a una floristería de la calle Arce, en San Salvador, y le compraba un botoncito de la rosa, de tallo bien grueso, que valía un colón y veinticinco centavos.

Le fascinaban las plantas. Una vez se trajo no sé de dónde un príncipe negro que plantó en lo que era la parte de su casa en Santiago Texacuangos. Cuando ella murió en 1983, tenía como cuatro o cinco rosas, pero enseguida se marchitó la planta y se secó. Entonces mi tía Mila rompió a llorar y repetía: «la rosa se secó, la rosa se secó».


Este día Nuria no pudo estar acá presente. Me encontré hace días con ella y le enseñé una copia del libro de su tía Mélida, sus ojos se llenaron de lágrimas y me dijo que no estaba preparada para estar con nosotros, que nos agradecía de corazón que quisiéramos tanto a su tía y que ojalá todo el pueblo salvadoreño valorara en positivo la entrega total que dio a la causa del pueblo.

Reconozco que el proceso de recuperación de la memoria incluye volver a pasar por el dolor, pero en algunos casos puede ser partero de la alegría. Hoy construimos historia, valores, vínculos sociales, construimos identidad para el presente y el futuro, para nuestros jóvenes; para que la historia de represión, dictaduras y de guerra en El Salvador no se repita nunca más.

En ese sentido, esta obra está pensada para nuestros jóvenes, para contarles lo que fuimos y somos, para invitarlos a construir colectivamente una sociedad más igualitaria, más solidaria, donde convivamos equitativamente, con justicia y en paz, una sociedad por la cual Mélida y muchos héroes y heroínas, en el anonimato trabajaron en su tiempo.

Mélida, hoy estamos haciendo historia, enlazando el pasado con el presente, estamos dignificando tu nombre, con el compromiso de educar para la liberación, para la justicia, para la paz, para la solidaridad, para la equidad entre géneros, con sabiduría y conocimiento científico.

Estimados amigos y amigas:

Investigar y colaborar con Iosu Perales en el libro Ana María, combatiente de la vida ha sido una valiosa experiencia cargada de muchas emociones, sentimientos, compromiso y deseos de contribuir a reconstruir y dar vida a una mujer ícono de nuestra historia.

Nuestra esperanza en un futuro impregnado con los ideales de Mélida se fortalece con este modesto esfuerzo, confiando en que este libro motive a otras personas a profundizar sobre su obra educativa, científica, pedagógica, filosófica y política.
 
Finalmente, quiero agradecer a la editorial Ocean Sur por contribuir una vez más a la recuperación de la memoria histórica de nuestro país.

Muchas Gracias.



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