Roque, poesía y revolución

4 de Noviembre de 2013 | 

A propósito del conversatorio sobre el poeta salvadoreño Roque Dalton organizado por Ocean Sur Chile durante la FILSA 2013, ofrecemos esta crónica del escritor y periodista Juan Jorge Faundes, representante de nuestra editorial en esa nación

Por Juan Jorge Faundes


El poeta José María Memet garrapatea con tinta negra en una hoja blanca mientras el profesor Nelson Osorio narra arrastrando su voz doctoral las anécdotas vividas con Roque Dalton en Santiago, Praga y La Habana. Subraya el sentido del humor de Roque, quien –sostiene– tenía la virtud de no tomarse en serio a sí mismo.  “No recuerdo cuándo ni cómo lo conocí”, me comenta riendo en un café previo al conversatorio en unas mesitas próximas al stand de Ocean Sur, en el centro cultural Estación Mapocho. Y lo reitera luego desde el estrado de la sala Pedro Prado al medio centenar de asistentes: “No importa cuándo ni cómo... lo relevante es que de un momento a otro nos encontramos conversando como amigos de toda la vida”.

 

Aparece la historia de un ron muy particular que esperó a Osorio durante años en La Habana añejándose a pesar de los esfuerzos de Roque para alcanzarlo en la cima de una estantería muy alta, en una casona de muros y techos también muy altos. Luego el profesor aterriza en el objeto del conversatorio: literatura y revolución; poesía y revolución. Y plantea la necesidad de aclarar primero los conceptos de «poesía» y «revolución». Dice que no todos aquellos que se autoproclaman poetas lo son, porque la verdadera poesía es también revolucionaria desde el punto de vista lingüístico y estético. Y era el caso de Roque Dalton, quien además fue también revolucionario, en el sentido político y militante de la palabra. Su propia estética, sus poemas-collages, eran revolucionarios.

 

Al término del conversatorio pido sus apuntes a Memet para reconstruir sus palabras. Me pasa la hoja garrapateada, ahora con la estructura de su discurso. “Soy un poeta crítico, durante la dictadura trabajé en la Vicaría de la Solidaridad en la defensa de los derechos humanos, políticamente en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y literariamente fui un gestor cultural. Como poeta me tocó vivir en el estómago de la represión. Ser un poeta en dictadura fue una experiencia que no le deseo a nadie. ¿Cuántos escritores, intelectuales y artistas chilenos fueron encarcelados, torturados y muertos? ¿Quién ha hecho esa investigación? Hay una complejidad estética en el proceso creativo en procesos dictatoriales y hay problemas de seguridad”.

 

Memet enfatiza que su experiencia le ha enseñado que “la sobreideologización es peligrosa”. Y que “los grupos de poder, sean de derecha o izquierda odian o no soportan la crítica. Hay reaccionarios de izquierda, de centro y derecha.”  Luego sostiene que “la relación de un intelectual, de un poeta con el poder siempre ha sido complicada, lo hemos visto en los gulags de la ex URSS, en la ex RDA donde había una literatura martirizada.” Y en el Chile de Pinochet, donde se creó un comité de censura: “pero nadie fue a entregar sus originales a estos hijos de puta y se sacaron y publicaron en ediciones limitadas y artesanales”.

 

Al inicio de la reunión, ofrecí a los dos ponentes unos versos de Roque: “Hay que desterrar esa concepción falsa, mecánica y dañina según la cual el poeta comprometido con su pueblo y con su tiempo es un individuo iracundo (…) que se pasa la vida diciendo, sin más ni más, que la burguesía es asquerosa, que lo más bello del mundo es una asamblea sindical y que el socialismo es un jardín de rosas dóciles bajo un sol especialmente tierno”  (Roque Dalton, “Recuento en Praga”, en Profesión de sed, artículos y ensayos literarios 1963-1973, Ocean Sur, 2013).



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