Durante la presentación de «Diario de un combatiente»

Presentado en La Habana el «Diario de un combatiente», inédito de Ernesto Che Guevara

14 de Junio de 2011 | 

El libro reúne los apuntes originales del Che entre 1956 y 1958, que después se convertirían en el mundialmente conocido libro Pasajes de la guerra revolucionaria


En la mañana de este martes 14 de junio fue presentado en La Habana el libro ―inédito hasta ahora― Diario de un combatiente (Ocean Sur, 2011), de Ernesto Che Guevara, con sus apuntes de la lucha insurreccional desde la Sierra Maestra hasta Santa Clara (1956-1958).

Con la presencia de Aleida March ―viuda de Ernesto Che Guevara―, el combatiente internacionalista Jorge Risquet, el escritor y ensayista Roberto Fernández Retamar, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, combatientes, familiares y miembros del Comité de Solidaridad con los Cinco Héroes, fue introducido el panel de presentación, compuesto por Armando Hart ―autor del prólogo del volumen―, la investigadora cubana María del Carmen Ariet y el ex comandante Oscar Fernández Mell, médico de la guerrilla del Che.

“Nos sentimos emocionados y satisfechos: la presencia de todos ustedes representa la vigencia del Che”, expresó la doctora Ariet ante la multitud de personas que colmó el Centro de Prensa Internacional justo el día en que se celebra el aniversario 83 del nacimiento del guerrillero e intelectual argentino-cubano.

La especialista trazó un recorrido por los diez años del Proyecto Editorial Che Guevara, iniciativa difundida por las editoriales Ocean Sur y Ocean Press conjuntamente con el Centro de Estudios Che Guevara, que ha posibilitado la publicación de más de treinta títulos de y sobre una de las personalidades que más inspiran a quienes luchan por un mundo mejor. “No sé si alcanzaré a ver las Obras Completas del Che”, confesó Ariet, “pero al menos la labor de estos diez años nos complace mucho”.

Sobre Diario de un combatiente, Ariet adelantó que reúne “ideas muy sintéticas”, escritas “por el Che en pequeñas libretas, gracias a ese empeño que él se propuso siempre, de plasmar sus vivencias personales de forma directa e inmediata a través de diarios”.

Explicó que durante toda su vida “hizo muchos diarios”: su método habitual era el de trazar “breves apuntes” a los que “regresaba después para ampliarlos, convertirlos en pasajes”. De estas redacciones posteriores, más detalladas, surgieron libros como Notas de viaje (2007, volumen que inspiró la película Diarios de motocicleta), Otra vez. Diario del segundo viaje por Latinoamérica (2007) y Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo (2009), entre otros.

En el caso de Diario de un combatiente ―como así titulara el propio Che a estas narraciones que después se convertirían en el mundialmente conocido libro Pasajes de la guerra revolucionaria―, se publican los apuntes originales, que recorren momentos irrepetibles de la lucha armada en Cuba desde los inicios en la Sierra Maestra, tras la llegada del yate Granma que los trajo a las costas del oriente del país, en 1956, hasta la legendaria batalla de Santa Clara, horas antes del triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959.

Según la Nota editorial del volumen, firmada por el Centro de Estudios Che Guevara, estos sintéticos apuntes adquieren un “alto valor histórico” por su capacidad de reflejar “no solo el papel que individualmente desempeñara, sino además por la síntesis de pensamiento que entraña recoger momentos irrepetibles de la lucha armada en Cuba”.

Agrega la nota que el libro “acerca al lector a esas primeras vivencias que [el Che] va adquiriendo de la realidad cubana, de su cultura, identidad y de su realidad política […] aun cuando pasen por una línea subjetiva y parcial en sus primeros momentos al no dominar en toda su magnitud esa realidad”.

En sus páginas “se encuentra el estilo sintético, a veces irónico, sencillo pero a la vez preciso y por sobre todo el apego a la verdad histórica, más allá de que se pueda estar o no de acuerdo con algunas observaciones o afirmaciones”.

“¿Por qué no lo habíamos editado antes?”, se adelantó María del Carmen Ariet. “Porque nos faltan dos cuadernillos, que no sabemos dónde están”. Agregó que la reciente publicación de los dos libros de Fidel Castro, La victoria estratégica y La contraofensiva estratégica, suple de alguna manera esta carencia, “lo que nos conminó a revalorizar la publicación del Diario de un combatiente, aun cuando faltan algunas de sus partes”.

Como esos apuntes estaban “escritos en pequeñas libretas ―rememoró la también coordinadora científica del Centro de Estudios Che Guevara― nos costó mucho trabajo leerlo, entender su letra”, lo cual fue suscrito por el ex comandante Oscar Fernández Mell: “Descifrar la letra del Che es una tarea titánica, faraónica. A veces ni él mismo entendía después lo que había escrito”.

El otrora combatiente destacó que “a pesar de que el Che no conocía a nadie, de que nadie lo conocía a él, de que no conocía la geografía ni la realidad cubanas, no se percibe en estas páginas ni una pizca de desaliento”.

Sin embargo, recordó que cuando él llegó a la Sierra Maestra “ya todo el mundo hablaba del Che; a cada paso me decían: «esto es una idea del Che», «aquello lo hizo el Che», lo mismo una acción militar que la construcción de un hospital, una lavandería, la estación de Radio Rebelde, el periódico El Cubano Libre, la sastrería, la posta de Minas del Frío, etc…”.

“Era un educador nato ―acotó el médico de la columna de Ernesto Guevara―. Tenía algo de profesor, el don de transmitir conocimientos. Además, tenía una capacidad de organización muy grande y una habilidad política extraordinaria”, rememoró. “Era un hombre muy culto; un lector insaciable y universal: o estaba peleando o estaba leyendo”.

Fernández Mell aseguró que en Diario de un combatiente “verán a un hombre íntegro, entregado totalmente a una causa, a este país, un hombre cuyas virtudes siempre lo engrandecerán”. Un hombre que “debió haberse quedado en Cuba, nos hubiera hecho falta aquí por toda su experiencia, por su capacidad de trabajo, por su pensamiento, por todo lo que sabía y todo lo que se proponía”.

“Ahora todo el mundo dice ser el que le puso el yeso al Che”, señaló entre risas, haciendo referencia al accidente que le causó la fractura del brazo en 1958, antes de la toma de Santa Clara. “Para que quede claro: el que le puso el yeso fui yo”.



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