Presentación del libro La Cueca Sola. Mujeres, memoria y lucha (ni perdón ni olvido)

7 de Enero de 2015 | 

La cueca, danza nacional de Chile, representa el coqueteo entre una mujer y un hombre. Este libro recoge una colección de testimonios de la impunidad y el desamparo; contribuye a mantener viva la «memoria del mal», en palabras de Tzvetan Todorov, y a transmitirla a las nuevas generaciones para evitar que resurja el terrorismo de Estado.

 

Por Juan Jorge Faundes


Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles
y otras desconocidas gigantes
que no hay libro que las aguante.
Me han estremecido...
(Silvio Rodríguez)


A fines de los años setenta el escritor chileno Ariel Dorfman concibió un proyecto que en sí mismo podría ser un cuento de Borges: una novela sobre las viudas de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos en el Chile de Pinochet. Pero para que el libro no despertara sospechas y pudiera circular libremente en Chile, no lo firmaría con su nombre, sino con un seudónimo, Eric Lohmann, un danés que habría escrito una novela sobre viudas del régimen nazi en Grecia, y supuestamente desaparecido desde 1942 tras ser apresado por los alemanes. «Mi plan consistía —relata Dorfman en el prólogo de la edición que llegó a Chile en 1987— en hacer traducir primero al danés mi novela, y luego sacar “traducciones” a otros idiomas». Varios amigos escritores de alguna prominencia internacional darían vida mediante prólogos y artículos al supuesto escritor Lohmann. «Por ese camino, indirecto y torcido, esperaba yo finalmente llegar hasta las librerías, y los corazones, de mi país». Finalmente, el plan fracasó porque el jefe de la editorial que la iba a hacer circular en Chile le pidió que «los personajes militares no fueran excesivamente brutales». Dorfman rechazó tal censura y la empresa editora no quiso publicarla. Como ya no se leería en Chile, la novela vio la luz, con su propia firma —aunque siempre en el escenario de una Grecia bajo la bota nazi—, primero en Argentina (1978) y luego en México (1981) para finalmente, tras aparecer en España y ser traducida a varios idiomas, llegar a Chile en 1987 a lomos de Ediciones Melquiades, con autorización de Siglo XXI Editores S.A., dueña de los derechos.


Lo curioso es que me encontré con esta novela de Dorfman —o ella me encontró a mí— en una santiaguina librería de viejos, justo cuando estaba empeñado en la producción de este libro, precisamente para recoger los testimonios de viudas, en términos generales, de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. En lenguaje jungiano era sin lugar a dudas una «sincronicidad». Al menos para mí, pues daba un sentido especial a esta tarea. Si Dorfman —o Eric Lohmann— escribió una ficción que pretende ser una metáfora universal —«Esa tragedia podía ocurrir en todas partes y en cualquier momento y a cualquier persona»—, lo que es una iniciativa digna de todo elogio, nosotros estábamos rescatando los testimonios de las viudas reales, escarbando en su memoria, en sus emociones, en su dolor, en su experiencia más íntima, para reconstruir una historia que debe erigirse en una conciencia social contra la ocurrencia de estos hechos. Si aquella editorial no quería que los militares fueran descritos como excesivamente brutales, las experiencias de estas mujeres, varias de las cuales también fueron detenidas y torturadas, testimonian horrores que superan a la imaginación.


La otra sincronicidad jungiana es que hayamos solicitado a Flavio Salgado Bustillos la realización de las entrevistas y escritura de este libro a semanas de haber llegado de Venezuela, donde nació, vivió y trabajó próximo al presidente Hugo Chávez, país que está sufriendo un proceso que a juicio de muchos de quienes vivimos la situación pregolpista durante el gobierno de Salvador Allende tiene muchas similitudes, y que analizamos con más profundidad en La Conspiración contra Allende, cómo derrocar a un gobierno de izquierda. De algún modo, según plantea Dorfman, el horror vivido por estas mujeres «podría ocurrir en cualquier parte». Inclusive en la tierra de Bolívar.


Las historias que presentamos en este libro son solo muestra de tragedias que perduran. De vidas consagradas a un imposible. Con resultados aleatorios que a veces presentan logros solo después de décadas. Ocean Sur Chile entrega este libro como un homenaje a mujeres que dieron lo mejor de sí mismas —su vida y su amor— a la causa de la búsqueda de sus seres queridos, de que estos crímenes no queden en la impunidad y de que el terrorismo de Estado no vuelva a repetirse. La Cueca Sola es desgarro y rebeldía. Una bofetada en el rostro de todos. Un aullido. Una arenga. Una poesía. He aquí sus voces.



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