"Mi vocación latinoamericana la despertó Galich"

15 de Enero de 2013 | 

Entrevista al historiador y ensayista cubano Sergio Guerra Vilaboy, jurado de Ensayo histórico social del venidero Premio Casa 2013


por Susel Gutiérrez Torres

Como cada enero, la Casa de las Américas abre sus puertas a los escritores, ensayistas e investigadores que durante diez días discutirán sobre literatura en paneles, intensas sesiones de trabajo, y largas jornadas de lectura. A propósito del certamen, el académico cubano Sergio Guerra Vilaboy, jurado de Ensayo histórico social, hizo algunas declaraciones para La Ventana.

Podría decirse que el historiador tiene historia con la Casa. Conoce todas las aristas del Premio: ha sido jurado, concursante y premiado. El director del Departamento de Historia de la Universidad de La Habana, presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC) y académico de número de la Academia de la Historia de Cuba, recibió hace tres años, en 2010, el Premio Extraordinario por el Bicentenario de la Emancipación Hispanoamericana con su texto Jugar con Fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina.

Vuelve a la Casa, no sin antes recordar lo que esta significa para él: “Que haya sido seleccionado para participar este año como jurado del Premio Casa de las Américas, es una gran responsabilidad y al mismo tiempo es un honor que me hace esta institución”.

Cuando en 2010 obtuvo el Premio Extraordinario por el Bicentenario de la emancipación hispanoamericana, en sus declaraciones para La Ventana, usted aludía en líneas generales a una larga relación con la Casa. ¿Cómo se gestó ese vínculo?

―Desde muy temprano en la Universidad de La Habana, primero como estudiante y luego como profesor, estamos hablando de fines de los años sesenta, me interesé por la cultura y la historia de América Latina. La Casa de las Américas era un referente, y uno de los lugares de visita era su biblioteca. Recuerdo los años hermosos que pasé en la misma y creo que una parte de mi formación a través de la lectura, la obtuve ahí, donde descubrí en sus ficheros, libros extraordinarios para conocer la historia de Latinoamérica. Desde ahí yo diría que nace mi vinculación con la Casa y desde muy temprano comencé a colaborar con esta institución.

»Recuerdo que una de las primeras colaboraciones, a propuesta de Manuel Galich, fue la elaboración de una cronología de la historia de la América Latina en el siglo XX, que no mucho tiempo después publicó Casa de las Américas en dos grandes tomos sobre una cronología de literatura e historia. La parte de historia la elaboré con el profesor Alberto Prieto. Precisamente el diseñador de esa colección es Umberto Peña, a quien se le hace ahora un homenaje como parte de las actividades del Premio. Mi primer libro fue publicado por la Casa en 1977. No era un libro solo mío, sino en colaboración con Alberto Prieto y Omar Díaz de Arce.

»En diciembre del año pasado conmemoramos el centenario de Mariano y estamos en vísperas de conmemorar, en noviembre, el centenario de Galich. ¿Qué puedo decirte de ambas personalidades? Recuerdo que cuando terminamos de elaborar ese libro de la cronología, si la memoria no me falla, lo celebramos en una comida en la Bodeguita del Medio. Había diez o doce personas, autores de esa obra, pero no me olvido de la presencia de Mariano y Galich. Desde entonces a la fecha, siempre he estado aquí, participando en eventos, conferencias, en actividades de toda índole, y para culminar todo ese proceso, hace dos años me dieron el Premio Casa, Premio Extraordinario por el Bicentenario de la independencia de Hispanoamérica, y ahora tengo el honor de participar como uno de los jurados en el género de ensayo. Es un año muy significativo pues es el año de Manuel Galich, que fue mi maestro, mi amigo, mi compañero de trabajo.

»Mi vocación latinoamericana la despertó Galich, con su verbo extraordinario, con sus enseñanzasy experiencias. Fue él en cierta medida quien abrió las perspectivas de los intereses por las culturas indígenas de Nuestra América, las culturas originarias. Galich en las aulas universitarias, enseñó sobre la cultura indígena, en una época en que realmente tenían poco tratamiento entre nosotros, y yo diría más allá de nuestras fronteras, en todo el continente americano. Tuvo mucho que ver con el despertar de mis inquietudes y es en gran medida el responsable de todo ello».

Una revisión del pasado puede arrojar luz sobre el presente, ayudar a entenderlo mejor, e incluso conseguir una proyección hacia el futuro. A partir de la historia del continente, ¿pueden explicarse los procesos actuales en Latinoamérica? ¿De qué manera se interrelacionan los hechos acontecidos hace 200, 100 años, y nuestro momento histórico, marcado por fuertes movimientos, cambios sociales y procesos revolucionarios?

―La historia es el resultado de acontecimientos que le antecedieron y de alguna manera han marcado lo que ocurre en el mundo de hoy. Sin dudas este despertar de la unidad latinoamericana que hoy día marca el devenir de los pueblos latinoamericanos, estas búsquedas de las reunificaciones sociales, demuestra, como se decía precisamente en el acto de toma de posesión simbólica del presidente Hugo Chávez, que estamos en un momento de apogeo de la lucha por la segunda y definitiva independencia; y eso tiene que ver con lo que ocurrió hace 200 años, esas luchas por la primera independencia, como le llamó Martí. Y si hoy estamos diciendo que tiene lugar una segunda independencia es porque aquella no se completó porque le faltaron una serie de elementos que hoy están puestos a la orden del día en estos procesos revolucionarios que sacuden a la América Latina.

»Pero además, hace 200 años, esa lucha por la independencia estuvo asociada a la idea de la integración latinoamericana, aunque entonces no se hablaba de América Latina, fue un término que surgió posteriormente, pero sí de la idea de la unidad hispanoamericana. Desde que se frustró el congreso de Panamá en 1826 donde Bolívar pensaba dar cima a ese ideario integracionista en el que estaban de acuerdo prácticamente todos los próceres de la lucha por la independencia contra España, no ha habido un momento de tanto auge, de recuperar ese legado de la integración, ahora sí latinoamericana y caribeña, como el que tiene lugar hoy en la América Latina. Y si repasamos la historia de América después de culminado el proceso independentista, no vas a encontrar ningún otro momento de tanta fuerza, de tanta vitalidad, de tanta extensión a nivel gubernamental y a nivel de popular, de ese imaginario un tanto olvidado después de la independencia, como el que tiene lugar hoy día y que tiene expresiones diversas; desde la reciente creación del CELAC hasta el ALBA, el Mercosur, y además, el discurso que recorre el continente de un extremo al otro, y que busca a toda costa, la unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe».

¿Cree entonces que los nuevos aires que se respiran, las actuales transformaciones revolucionarias, el ALBA y otros gestos encaminados a la búsqueda de la unidad, constituyen una revitalización del sueño de integración latinoamericana que tenía El libertador?

―Se ha revitalizado como nunca antes a lo largo de estos 200 años de nuestra historia, ese ideario de los padres fundadores, porque no fue solo de Bolívar, fue también de Miranda, Hidalgo, Morelos, y de los que vinieron después, de Sandino, Juárez y de tantos luchadores de la historia latinoamericana, el Che Guevara, Fidel Castro, que han tenido siempre, como norte, la integración latinoamericana. Pero hay que tener presente que es en esta hora, como nunca antes, cuando se ha puesto sobre la mesa, la idea de la integración latinoamericana.

¿Qué ha sucedido en el panorama latinoamericano desde que en el 2010 se celebrara el coloquio por el Bicentenario, hasta la fecha? ¿Qué repercusión ha tenido la revisión de la historia que se hizo en aquel momento, así como las discusiones que se sostuvieron sobre los motivos que originaron los movimientos emancipatorios, los procesos de descolonización, la situación actual y las posibles vías de solución?

―Todo el proceso del bicentenario comenzó incluso antes de este “repensar” sobre el proceso de la independencia que había ocurrido hace 200 años. Quiero aprovechar para recordar que aquí en la Casa se organizó un importantísimo evento entorno a la revolución haitiana de Toussaint Louverture; precisamente es ahí donde en realidad comenzaron las conmemoraciones de la lucha por la independencia, proceso que no arrancó en 1810, sino que empezó antes, en el siglo XVIII, con la lucha de los pueblos originarios entre Túpac Amaru y Túpac Catari, sus principales figuras dirigentes y al mismo tiempo símbolo de esos procesos; y en el caso de nuestra área del Caribe, con la gran sublevación de los esclavos de Haití y esa figura extraordinaria que fue Toussaint Louverture.

»Por lo tanto, todos estos eventos y fórum que tú mencionas, han servido para hacer una nueva mirada, un nuevo repensar de la significación de aquellos procesos, desde la perspectiva actual, desde el momento actual y de qué legado nos han dejado a las nuevas generaciones. Aún hoy siguen saliendo libros, se sigue tratando el tema y sigue estando sobre la mesa, porque el bicentenario comenzó precisamente con esos acontecimientos que yo señalo, pero en mi criterio continúa hasta ese siclo de la lucha por la independencia, a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Culminó el fracaso de los proyectos integracionistas, que podemos simbolizar con la muerte de Simón Bolívar en San Pedro Alejandrino, en Santa Marta en diciembre de 1830.

»Ese ciclo todavía está vigente y debe dar mucho, por ejemplo, este año hay una serie de acontecimientos importantísimos de la historia latinoamericana como la Campaña Admirable de Simón Bolívar que le permitió restablecer el gobierno independiente en Caracas y recibir por primera vez en su vida, el título de Libertador, dado oficialmente por las poblaciones que fue liberando. Es el año del importante Congreso de Buenos Aires, o Asamblea del año 13, como se le conoce en la historia, y el año en que formalmente se proclama la independencia de México, que había arrancado antes, pero es el año que bajo la conducción de José María Morelos, en el congreso de Chilpancingo, se proclama formalmente la independencia en noviembre de 1813. Estamos llenos de acontecimientos, solamente te menciono algunos, a manera de brochazo, pero estamos inmersos en acontecimientos puntuales de la historia de la lucha por la independencia de América Latina, y así será en años que restan a la celebración por los 200años esos acontecimientos».

¿Cómo evalúa el rol que desempeña el historiador y el ensayista de tema histórico social en el contexto latinoamericano actual?

―Cada generación se hace nuevas preguntas sobre el pasado, se interesa en los temas sobre los cuales ya otras personas estudiaron, escribieron, pero siempre se ve desde otra perspectiva, porque cada generación se hace nuevas preguntas sobre el pasado, y desde ese ángulo, a mí me parece que esa es la vigencia de la permanente renovación de los estudios históricos sociales, que es la necesidad que tenemos siempre de volver a mirar hacia atrás para reinterpretar el pasado, acorde a las necesidades de nuestro tiempo. Y acontecimientos que de algún modo no tuvieron tanta atención por los historiadores o ensayistas que nos precedieron, deben volver a atenderse de acuerdo a las coordenadas del mundo de hoy.

»Puedo ponerte ejemplos, es difícil encontrar libros sobre aquellos temas que hasta muy recientemente no eran de interés para los historiadores, la historia de género, la historia de la vida cotidiana; son una serie de aspectos de la historia anterior, que los historiadores que nos precedieron no le dieron mucha importancia. En la actualidad por tanto, se ha acelerado un estudio de esos temas con una nueva mirada, pero al mismo tiempo, temas que aunque se estudiaron, no se vieron desde los problemas que tiene el mundo de hoy, y nos interesa saber cómo eso se conformó y se comportó en aquella época. Esta permanente renovación de la historiografía y de los estudios de tema histórico social, tiene sitio precisamente en la producción que se hace hoy día y en un premio como el que me han invitado a ser jurado este año».


Tomado de La Ventana

 



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