Justicia Ambiental y protección de la Madre Tierra

Manifiesto de Santa Tecla

2 de Julio de 2010 | 

Justicia Ambiental y protección de la Madre Tierra. III Jornadas de Trabajo de la Red Internacional de Escritores por la Tierra. El Salvador, 19 de junio de 2010


“…Creo que el mundo es bello, que la poesía [y la justicia] son como el pan, de todos…”
Roque Dalton.

Nosotros, los Escritores por la Tierra, reunidos en las III Jornadas de Trabajo de la Red Internacional de Escritores por la Tierra celebradas en Santa Tecla, El Salvador, del 17 al 19 de junio, manifestamos que comprometidos con el derecho a la Justicia Ambiental y la protección de la Tierra en línea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio:

Consideramos que Justicia Ambiental es reconocer el impacto de la Deuda Ecológica creada por las emisiones de gases con efecto invernadero de los países del Norte. Estos países basan su crecimiento económico en dichas emisiones, continuando con el uso gratuito y depredador del espacio atmosférico del planeta Tierra, con efectos directos sobre los países del Sur, que incrementan la vulnerabilidad económica, social y ambiental.

Llamamos la atención a la comunidad internacional para continuar exigiendo la ratificación del Convenio de Cambio Climático por parte de los países del Norte, para que asuman su enorme responsabilidad en el calentamiento global. Dicha responsabilidad se debe enfocar en la valorización y el reconocimiento de los costos ambientales que estos infringen a la Tierra.

Condenamos las diversas prácticas de injusticia ambiental tanto a nivel nacional como internacional tales como la exportación de residuos tóxicos, agroquímicos o basura tecnológica, en contravención al Convenio de Basilea. Así mismo, la minería a cielo abierto y la explotación petrolera que ni siquiera toman en consideración el principio de precaución tecnológica en ecosistemas naturales tropicales, con una carga de residuos altamente tóxicos.

Nos preocupa la injusticia ambiental producto de la institucionalización del actual modelo de comercio internacional ecológicamente desigual (TLC), que favorece el aumento de los costos ambientales y que está incrementando la pérdida de nuestro valioso capital natural, sin ningún tipo de resarcimiento o restitución justa y equitativa.

Alertamos sobre el progresivo debilitamiento de la agenda ambiental centroamericana y su conjunto de políticas y normas, conduciendo al menoscabo de la gestión ambiental, especialmente de sectores sociales vulnerables como las mujeres y los pueblos indígenas, así como la débil aplicación de las normas de derecho ambiental vigentes que llevan a una situación de indefensión de los derechos ambientales de los pueblos de Centroamérica.

Proponemos que la comunidad ambientalista internacional —frente al actual sistema económico irracional y depredador de los recursos finitos de la biosfera— progrese en propuestas innovadoras de resarcimiento socio ambiental, a fin de promover el establecimiento de eco-impuestos sobre el agotamiento del capital natural de los países de Sur y mecanismos para el pago de la deforestación evitada y de servicios ambientales, así como la conservación de ecosistemas.

Propugnamos que para revertir la actual crisis económica, ambiental y social necesitamos un proceso de construcción social para una economía socialmente equitativa y con una nueva institucionalidad que promueva la redistribución equitativa de la producción y del ingreso, que tome en cuenta y valore el trabajo voluntario, el trabajo doméstico no remunerado —especialmente de las mujeres— el sector informal de la economía y las redes de economía local.

Reclamamos la urgente necesidad de construir nuevos parámetros para el cambio, articulando a gobiernos, sociedad civil y sector privado en un innovador y efectivo nuevo régimen ambiental internacional, que incluya la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Ambiental, de carácter vinculante para los países.

Reconocemos que la participación ciudadana es derecho y condición indispensable para la aplicación de la Justicia Ambiental, que permite la organización y movilización social para acceder e incidir en la toma de decisiones cada vez más democráticas e incluyentes.

Exigimos la creación de políticas públicas para garantizar el acceso a la información de forma eficaz y transparente, de forma que la ciudadanía cuente con las herramientas para un ejercicio más democrático y participativo de sus derechos. Hacemos un llamado de tolerancia y respeto a las particularidades de los procesos locales, así como la valoración de su diversidad y diferencias, a fin de posibilitar el ejercicio del derecho individual y colectivo con una visión global.

Solicitamos políticas públicas enfocadas a la promoción de la diversidad cultural como instrumento que coadyuve al cambio social, reconociendo la importancia de los aportes culturales —especialmente de los pueblos indígenas— para el logro de la sostenibilidad.

Solicitamos superar la brecha tecnológica que actualmente limita a la mayoría de la población de los países del Sur el acceso al conocimiento y a la información, impidiendo el ejercicio pleno de su participación en procesos de toma de decisiones.

Estamos preocupados por la creciente tendencia a “criminalizar” la protesta social y ambiental en Centroamérica, vulnerando los derechos humanos reconocidos, en especial el derecho a la participación ciudadana consagrado por diversas convenciones internacionales.

Condenamos la injusticia que implica el progresivo gasto militar de los Estados de países del Sur, a contrapelo de la disminución progresiva de sus presupuestos de inversión social en educación y salud, desfavoreciendo las condiciones para lograr desarrollo y bienestar humano.

Celebramos la creciente conciencia ambiental impulsada por diversos movimientos sociales y ambientales en todo el mundo encaminados a la búsqueda de la ética de la sostenibilidad, que conduzca a una sociedad que asegure las necesidades humanas básicas, la calidad de vida, y que a su vez reduzca el impacto ecológico de la economía global a un nivel sostenible y equitativo entre las naciones.

Apoyamos a las organizaciones de sociedad civil y movimientos sociales de El Salvador en su reclamo no atendido para esclarecer el asesinato del poeta Roque Dalton en el 35 aniversario de su desaparición, incluyendo la recuperación y entrega de los restos mortales a su familia, a fin de hacer justicia por un acto reprobable que truncó la obra y vida del poeta.

Instamos a los reconocidos responsables de este crimen que confiesen, aclaren los hechos y pidan perdón públicamente ante el pueblo salvadoreño.

Reconocemos y aplaudimos el apoyo solidario de las personas e instituciones de El Salvador que han contribuido con esta jornada de trabajo, como homenaje vivo y comprometido al poeta Roque Dalton, cuya vida nos interpela a continuar la búsqueda de la justicia y el bien común. Hacemos eco además, de todas las voces de denuncia y protesta ambiental de varios miembros de la comunidad internacional que enfrentan persecución e inclusive la muerte, procurando Justicia Ambiental para un mundo más equitativo, justo y sustentable.

“Debemos comprender que la justicia, al igual que la poesía, no está hecha solo de palabras. La justicia es acción, compromiso, inclusión, es nuestra única garantía hacia el porvenir, es ante todo verdad. Para que pueda llamarse justicia debe ser lluvia fresca que cae sobre el cuerpo hecho de horizonte de la montaña… y de la minería a cielo abierto, sobre las superficies plateadas de los océanos… y las oscuras explotaciones petroleras que llenan de sangre negra al planeta, sobre el vuelo de jade del quetzal… y el comercio ilícito de flora y fauna, sobre los meandros hechiceros de los ríos… y la codiciosa apropiación de los derechos sobre el agua, sobre las huellas olvidadas de los pueblos indígenas y afrodescendientes… y las matanzas realizadas a manos de ignorantes y criminales, sobre la voz clara y firme de la mujer… y las inequidades que han callado y siguen callando su palabra, sobre las manos de tierra del obrero y el campesino… y la esclavitud disfrazada en zonas francas, maquiladoras y campos de cultivo, sobre el rostro del que aguarda su muerte en la prisión que le han fabricado por sus ideas… y el esclarecimiento de asesinatos y desapariciones”.



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