Miguel d’Escoto durante la presentación de su libro en Cuba

La palabra de Miguel d’Escoto, hoy más clara que nunca

20 de Julio de 2009 | 

Presentado en Nicaragua el libro Antiimperialismo y noviolencia, de Miguel d’Escoto, presidente de la Asamblea General de la ONU


Al calor de los alarmantes acontecimientos en Honduras, la palabra del padre Miguel d’Escoto Brockmann —presidente del 63º Período de la Asamblea General de las Naciones Unidas— resonó el pasado viernes 17 de julio en toda Centroamérica al presentar, en el Auditorio Xavier Gorostiaga de la Universidad Centroamericana de Nicaragua, su libro Antiimperialismo y noviolencia (Ocean Sur, 2009), un compendio de conferencias, artículos, charlas y reflexiones que el sacerdote dictó o escribió desde 1974 hasta el 2006.


«Este libro —expresa Miguel d’Escoto en su introducción—, tiene como objeto ayudar a despertar conciencia sobre la noviolencia militante de Jesús y el antiimperialismo. Queremos ayudar a que se comprenda que todo seguidor de Jesús debe ser noviolento y, por lo tanto, también antiimperialista, ya que el imperialismo es siempre violento, criminal y terrorista».


Además del autor —sacerdote y revolucionario, político, ingeniero civil y master en ciencias, sólido intelectual, periodista, historiador, diplomático, ideólogo sandinista y teólogo— intervinieron en la presentación del libro la Dra. Mayra Luz Pérez, rectora de la UCA; Roberto Regalado, editor de la Colección Contexto Latinoamericano de Ocean Sur, y el prologuista del libro, Francisco Lacayo Parajón.


Este último, dada su cercanía con el actual presidente de la Asamblea General de la ONU, deviene la voz más autorizada para expresar que «El Padre Miguel está convencido de que para alcanzar la resurrección hay que pasar por la insurrección contra la injusticia y la opresión. Aunque ya antes de los años 70 comprende la necesidad de luchar contra al proyecto violento y guerrerista del imperialismo, fue la Revolución Sandinista la que le permitió dar el gran salto en su insurrección evangélica, como él mismo afirma en este libro.


«En el período de 1979 a 1990, como Canciller de la Revolución Sandinista, Miguel d’Escoto Brockmann marcó la historia de Nicaragua y de América […], queda para siempre, como testimonio de su acción, el fallo de la Corte Internacional de La Haya, único en la historia de la institución, condenando por primera y hasta ahora única vez, a los Estados Unidos, por su agresión terrorista contra Nicaragua.


«Miguel d’Escoto no puede vivir sin expresarse, sin sentar su posición ante la injusticia, la opresión y la marginación. El mundo anda muy mal y el padre Miguel no puede callar. Su palabra no es fanática sino ilustrada, con una estructura sólida de argumentos, trabados entre sí por su impresionante erudición», expresó Francisco Lacayo Parajón.


Así, ante la presencia de un numeroso auditorio, fue dado a conocer este esperado volumen, editado por Ocean Sur, donde se hilvana una suerte de tratado de teología: teología de la noviolencia, de la insurrección evangélica, de la praxis política, del ecumenismo cristiano, de la globalización, del antiimperialismo y del latinoamericanismo. D’Escoto, cultivador del pensamiento de Gandhi y Luther King, hizo un alto en su incesante gestión de estos días que busca apoyar el retorno del orden constitucional en Honduras, luego del brutal golpe de Estado perpetrado que ha mantenido ese país sumido en la represión y la barbarie, para presentar este compendio de ideas que propone no solo desenmascarar las prácticas imperialistas históricas, sino una manera noviolenta de enfrentarlas.

 


«Yo nunca me he considerado un escritor —señala el padre Miguel en la introducción del libro—. Lo único que siempre he querido ser es discípulo de Jesús. Como tal, lo que siempre me ha interesado, más que ninguna otra cosa, ha sido comprender sus enseñanzas y discernir cuáles de éstas eran las más relevantes en un momento dado, las que había que enfatizar más, en los tiempos y lugares en que me ha tocado vivir.

 

«Quisiéramos que este libro ayude a comprender —agrega su autor— que no se puede ser demócrata y, al mismo tiempo, defensor de la política asesina y terrorista del Imperio que pretende imponer su voluntad por la fuerza de las armas y siempre busca el aislamiento económico de aquellos países que valientemente defienden su soberanía y derecho a la autodeterminación. En la medida en que logremos ayudar hacia esta concientización, habremos aportado nuestro granito de arena en dirección a la indispensable e impostergable lucha noviolenta por este otro mundo posible de paz y solidaridad que todas y todos anhelamos».



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