«Estamos a favor de una memoria inclusiva, pero no es nada fácil»

3 de Diciembre de 2013 | 

Intervención de Iosu Perales durante la presentación en El Salvador de su libro «El futuro está lleno de memoria»

Por Iosu Perales


LA BATALLA DE LOS RELATOS

 

Para empezar conviene recordar que todos los finales de conflictos violentos se transforman en luchas para imponer una versión de lo sucedido. Los poderes civiles y militares desencadenantes de la guerra en El Salvador han tratado y tratan de no pasar a la historia demasiado mal.

 

Es verdad que cuando esto sucede hay al menos algo positivo: indica que la violencia pertenece ya al pasado.

 

Frente al relato manipulado se encuentra el de los protagonistas del lado del pueblo que sin contar con medios poderosos para divulgar una narración lo más objetiva posible, pueden y deben velar para que las nuevas generaciones construyan su propio punto de vista sobre el conflicto.

 

Por otro lado es normal que en una sociedad tan diversa como la salvadoreña existan memorias plurales sobre hechos recientes de nuestra historia y, en este sentido, sería bueno que algún día se den criterios aglutinadores de reconocimiento moral de lo ocurrido, de respeto a la dignidad de las víctimas y de deslegitimación de violaciones de derechos humanos.

 

Nuestra contribución  al mapa de las memorias es nuestro propio relato de por qué fue la guerra, cómo se desarrolló y cómo se alcanzó la paz.

 

NUESTRO RELATO


Estamos a favor de una memoria inclusiva, pero no es nada fácil. Y no lo es porque en nuestro país siguen habiendo poderes fácticos empeñados en una lectura maniquea y falsa del pasado reciente.

 

Hablemos pues de nuestro relato como el desafío de construir una memoria social, no sólo nuestra, no sólo partidaria, que nos ayude a transformar el presente desde la verdad como base para una reconciliación que ayude a reconstruir el tejido social.

 

Nuestro relato ha de servir para fortalecer nuestra identidad y saber de dónde venimos y ser conscientes de que lo logrado ha sido el resultado de enormes sacrificios.

 

LA PRIMERA IDEA FUERTE QUE PROCLAMAMOS ES QUE LA GUERRA FUE IMPUESTA AL PUEBLO SALVADOREÑO

 

No fue el fruto mecánico de una ideología, menos aún la consecuencia de un deseo popular o de una vanguardia. Por el contrario fue la elección de lo menos malo en una coyuntura larga de represión salvaje.

 

Quienes tienen ahora 40 y más años pudieron vivir una época, la década de los años setenta, en la que el régimen político salvadoreño era un sistema totalitario en manos de una minoría civil y militar propietaria de los recursos del país. La pobreza masiva no era sino la expresión de profundas injusticias sociales.

 

Los fraudes electorales de 1972, 1974 y 1977 cerraron los caminos legales a la oposición.

 

Matanzas: Sólo la tragedia del 28 de febrero se cobró 300 muertos. Los cuerpos policiales abrieron fuego de fusilería contra la multitud que protestaba por el fraude del 77 en la Plaza de la Libertad.

 

Prueba de lo que estaba pasando es la voz de Monseñor Romero que el 23 de marzo de 1980 exclamó: «En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo, cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!» Al día siguiente lo asesinaron.

 

Por consiguiente, aquellos relatos que defienden la idea que el FMLN es fruto de una conspiración del comunismo internacional pasan por alto que fue desde lo profundo de un país sometido a dictaduras criminales como surgió la necesidad popular de hallar un modo de derrotarlas y, a la vez, de sobrevivir a las masacres, como la del 22 de enero de 1980 en la capital o la del 14 de mayo de ese mismo año en el río Sumpul.

 

Afirmamos pues que el conflicto armado fue el resultado de una realidad económica, social y política, expresada a través de un régimen que practicaba el crimen de estado como modalidad sistemática y prolongada en el tiempo. Salvador Sánchez Cerén así lo atestigua en su libro “La guerra que no quisimos”

 

DE MODO QUE LA SEGUNDA IDEA FUERTE ES QUE LA GUERRA FUE UN CONFLICTO NACIONAL

 

Son ciertas las simpatías del FMLN con la vecina revolución nicaraguense y su buena relación con los dirigentes y gobierno sandinista, le dieron opción a disponer de una extensa y sólida retaguardia bajo su protección, pero de ninguna manera la Comandancia General estuvo subordinada al Frente Sandinista. Del mismo modo, la revolución cubana fue una inspiración constante y Cuba un lugar hospitalario para el trabajo político sosegado de cuadros guerrilleros, así como destino de personal enfermo y necesitado de tratamientos quirúrgicos y ortopédicos.

 

Pero de ninguna manera nadie desde el exterior dictó directrices ni intervino en la conducción revolucionaria de la guerra y en el curso de las negociaciones de paz. Se puede concluir en este punto que las fuerzas revolucionarias salvadoreñas, si bien optaron por el llamado campo socialista, siempre mantuvieron su plena independencia y una intensa conciencia nacional desde la que tomaron sus decisiones.

 

El reconocimiento de que la lucha era nacional y no dirigida desde fuera encontró en la Declaración Franco-Mexicana de 28 de agosto de 1981 un fuerte respaldo al reconocer que la alianza del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y del Frente Democrático Revolucionario constituye una fuerza política representativa, Fue grotesca la posición del presidente Reagan que en mayo del 84 en un discurso militarista de 35 minutos, acusó al FMLN ser punta de lanza del comunismo internacional. Entonces se rodó la no menos grotesca película “Amanecer Rojo” contra la que hicimos boicot en Europa.

 

LA TERCERA IDEA FUERTE NOS LLEVA A INSISTIR EN QUE EL FMLN SIEMPRE BUSCÓ UNA NEGOCIACIÓN SERIA PARA UNA PAZ JUSTA

 

Lo esencial del FMLN no fue fortaleza militar sino su naturaleza política, ser vehículo de expresión de un proyecto de cambio social y democrático. Por ello, incluso en los momentos más duros y terribles de la guerra en el FMLN nunca se dejó de pensar y debatir en clave política, siendo su condición armada un hecho contingente, una disposición transitoria de quienes sin ser militares se vieron en la obligación de recurrir a las armas. De ahí que el FMLN impulsara el diálogo de La Palma en octubre del 1984, poco después el de Ayagualo, y el de la Nunciatura en 1987…

 

Esta conclusión es tal vez una de las más importantes, pues es la que explica por qué el FMLN no quedó anclado en una inercia guerrillera y en cambio vio la oportunidad de dejar las armas para refundarse como partido político. Esta visión liberó al país de la prolongación de una guerra que era sufrimiento en todas las formas posibles, y al propio frente de perpetuarse como una fuerza enmontañada prisionera de una lógica militar.

 

La naturaleza política del FMLN se ha puesto de manifiesto en su rápida adaptación a las condiciones legales y políticas que abrieron los Acuerdos de Paz, organizándose para ganar elecciones y llegar a ser hoy, en 2009, el partido que ha ganado la Presidencia de la República y el Gobierno

 

Probablemente la negociación para la paz hubiera sido posible mucho antes de no ser porque la administración norteamericana, anclada en una visión de CA como patio trasero, hizo de su política de seguridad nacional el centro de su interés y se propuso derrotar a las guerrillas. EEUU  fue responsable del impulso, endurecimiento y prolongación de la guerra, mostrando una vez más su vocación de ingerencia, y su visión de la región centroamericana como de su pertenencia. (Ver página 56-57)

 

LA CUARTA IDEA FUERTE ES QUE A FINALES DE LOS AÑOS OCHENTA Y PRINCIPIOS DE LOS AÑOS NOVENTA ESQUIPULAS SE ERIGIÓ, A PESAR DE LA OPOSICIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN ESTADOUNIDENSE, EN EL ESPACIO QUE PERMITIÓ A CENTROAMÉRICA PENSARSE A SÍ MISMA Y TOMAR CONCIENCIA DE QUE LOS GOBIERNOS DEBÍAN INICIAR REFORMAS DEMOCRÁTICAS INAPLAZABLES PARA SALIR DE UN CONFLICTO REGIONAL QUE AMENAZABA SU VIABILIDAD ECONÓMICA Y POLÍTICA.

 

Inicialmente Alfredo Cristiani se resistió a sumarse a los acuerdos de Esquipulas y trabajó para hacerlos fracasar, pero la ofensiva guerrillera de finales de 1989 terminó por hacerle ver que no tenía otra salida que acceder a una verdadera negociación de paz.

 

MIRANDO AL FUTURO: HACER LAS PACES

 

Nuestro relato no debe tratar de imponerse a otros relatos. En realidad no lo lograría. Nos basta con que nuestro relato sea compartido por el pueblo llano. Por otra parte, en el relato, de una parte están los hechos y de otra las interpretaciones. Sobre los hechos el Informe de La Verdad  es una fuente legítima, objetiva, de los hechos (adjudica apenas un 5% de responsabilidad al FMLN en la violación de DDHH)

 

Como ya he dicho sobre las interpretaciones hay una pluralidad de relatos. Ahora bien, más de veinte años después de la firma de los Acuerdos de Paz lo que si interesa al país es un relato compartido para tejer el futuro, para diseñar como debe ser el mañana. En este punto si debemos hacer un esfuerzo por alcanzar un fuerte consenso nacional en torno a la democracia, la libertad y la justicia. Y como un punto fuerte de este consenso sería bueno que nuestro próximo gobierno del FMLN instaure el Día de la Memoria, para recordar a todas las víctimas de la guerra sin excepción.

 

Un Día de la Memoria para avanzar hacia esa necesidad de hacer las paces.

 

Conviene diferenciar entre la paz firmada en Chapultepec y el hacer las paces en nuestra sociedad. Lo primero fue un acto político entre principales actores para poner fin a la confrontación armada; lo segundo, hacer las paces, se refiere a un proceso transversal, que atraviesa toda la sociedad, el barrio, el cantón, la universidad, el centro de trabajo…con el fin de reconstruir una convivencia deteriorada. Se trata de traducir la paz firmada en Chapultepec en la vida cotidiana.


LA ESTRATEGIA DE HACER LAS PACES EN LA POLÍTICA DE LA IZQUIERDA

 

La derecha prefiere un país polarizado, partido en dos.

 

La izquierda no quiere DOS países, quiere un país.

 

Cuando hablamos del Buen Vivir estamos trazando un horizonte nacional no una buena vida sólo para quienes piensan como nosotros pensamos.

 

Por eso es importante buscar a “los otros” a esos sectores del pueblo llano que estuvieron en el otro lado por circunstancias de la vida, tenderles la mano y tratar de incorporarles a un proyecto de país. No dejemos que esta parte del pueblo sea manipulada por la derecha.

 

Hacer las paces es iniciar un proceso de RECONCILIACION basado en el respeto y la aceptación mutua:


-No es tratarse como amigos, sino con respeto


-No es un deber de las víctimas sino una responsabilidad social


-No es olvido, sino memoria y crítica


-No es venganza sino generosidad

 

Para ello hacen falta dos cualidades: Voluntad de reconciliación y conciencia de que se construye individual y colectivamente.

 

El requisito es la aceptación de las diferencias y la inviolabilidad de la dignidad humana.

 

En este proceso de reconciliación es vital:


- Un compromiso de reparación del daño (las víctimas)


- Un compromiso de no repetición


- Un compromiso de prevención que pasa por programas de educación para la paz

 

En particular son los jóvenes los llamados a liderar este enfoque de hacer las paces. Tienen, tenéis la ventaja de no haber vivido en directo los años de plomo. Trabajando la educación para la paz, reflexionando entre jóvenes que piensan distinto para tratar de llegar a acuerdos entre diferentes. Hacer las paces debe suponer tejer alianzas, el re-encuentro entre individualidades y grupos, la cooperación y la extensión de la confianza.

 

HACER LAS PACES NO SIGNIFICA ANULAR LOS CONFLICTOS

 

Hay conflictos destructivos y constructivos: Los conflictos constructivos son necesarios y positivos. El asunto es canalizarlos de manera democrática, mediante legítimas movilizaciones sociales, a través de propuestas de cambio, mediante la lucha política. Por ejemplo, ¿que sería de las relaciones de género sin conflicto? ¿qué sería de los derechos de las y los trabajadores sin conflicto?...El conflicto es necesario para avanzar hacia el Buen Vivir.

 



Noticias y reseñas

Enlaces