“El Salvador necesita una juventud que piense”

28 de Noviembre de 2012 | 

Palabras de la legisladora salvadoreña Yeymi Muñoz Morán en la presentación de El país que quiero (Ocean Sur, 2012) de Salvador Sánchez Cerén, el pasado 22 de noviembre


Quiero expresar que es un momento muy emotivo, es un verdadero honor ser una de las comentaristas de este libro. Cuando leí su título, inmediatamente me di cuenta de que para tener claridad del país que queremos, es indispensable analizar el país que somos; y eso es justo lo que encontré en su lectura: un análisis minucioso del país que tenemos, una exposición de los mecanismos de acumulación que han caracterizado al neoliberalismo salvadoreño en 20 años de gobiernos del partido ARENA, privatizaciones, evasión de impuestos, el endeudamiento público, la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia gubernamental, el mantenimiento de altos niveles de desempleo, salarios mínimos de hambre y alto costo de la vida, aumento de la carga tributaria sobre los trabajadores, el estado como protector de los intereses de una minoría privilegiada, la transnacionalización...

Es una revisión de la historia de nuestro país, un diagnóstico completo que nos hace reflexionar sobre el proceso democrático en construcción que vive nuestro país, que ha requerido de luchas importantes, contiene además una sistematización de los logros del gobierno de cambio.

Salvador [Sánchez Cerén] habla sobre la profundización del cambio que requiere articular una correlación de fuerzas favorables con distintos sectores, sin exclusión, con único propósito de construir un nuevo El Salvador. Para que esto sea posible es indispensable la participación social.

Salvador expresa la importancia de incorporar la perspectiva de género al análisis de las políticas públicas, lo cual es necesario para avanzar como país y mejorar el bienestar de las mujeres. El sexismo y el machismo son conceptos y prácticas propias de sociedades excluyentes, patriarcales y la más excluyente y patriarcal es la sociedad neoliberal, que nos reduce a las mujeres a objetos productivos y reproductivos sin mayor valor que nuestra fuerza de trabajo o para el uso y abuso de nuestro cuerpo.

Salvador reconoce que llegar a la conclusión de la necesidad de incorporar la perspectiva de género no es cosa fácil para un hombre, porque los hombres, de diferentes maneras han tenido ventajas sobre nosotras las mujeres, ventajas que se las confiere el sistema desde que nacemos, es necesario abrir la mente y el espíritu para aceptar que estas realidades deben ser transformadas.

SOBRE LA JUVENTUD

En el libro hay un reconocimiento expreso sobre cómo somos las y los jóvenes. Salvador dice que somos talentosos, trabajadores y emprendedores. Salvador nos ve a la juventud como actores principales de futuro, por tanto dice que estamos llamados a liderar el futuro.

En la visión de Salvador, la juventud es la fuerza motriz para la construcción de una sociedad más solidaria y justa, él sabe que creer en las y los jóvenes no es ver en la juventud a la parte del pueblo simplemente entusiasta pero irreflexiva, llena de energía, pero incapaz, sin experiencia.

"Creer en la juventud es ver en nosotros, además de entusiasmo, capacidad, energía, responsabilidad, pureza, heroísmo, carácter, voluntad, el amor a la patria, fe en la patria!, ¡amor a este país llamado El Salvador, confianza en sí mismos!, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas".

"Creer en la juventud es ver en la juventud la mejor materia prima de la patria. Creer en la juventud es mirar todo lo que nuestra juventud puede hacer; es ver en esa juventud los dignos continuadores de los cambios; es ver en la juventud a los mejores continuadores o constructores de ese país que queremos construir".

Hay dos compromisos de Salvador plasmado en su libro:

Garantizar la cantidad y calidad de empleo juvenil y de sus condiciones laborales en El Salvador con programas y políticas desde el gobierno.

El empoderamiento juvenil mediante la organización y participación de las y los jóvenes en la construcción de políticas públicas. Salvador adquiere el compromiso de crear esas políticas donde las y los jóvenes seamos escuchados y sean reconocidos nuestros esfuerzos, nuestro trabajo, nuestro aporte y nuestros logros. Y es bueno que nos preguntemos: ¿por qué las y los jóvenes debemos organizarnos? Bueno, porque tenemos intereses, como los tienen otros sectores de la población, tenemos problemas comunes y una fuerza social que seguramente nosotros mismos desconocemos su potencial.

Salvador nos señala una tarea, y es que como jóvenes debemos ejercer el desarrollo de la memoria histórica, para saber de dónde venimos, de qué procesos, de qué luchas, para saber cómo caminar mirando siempre adelante. Nosotros, como juventud, estamos llamados al servicio a los demás.

"¿Y qué juventud necesita El Salvador? ¿Acaso, una juventud que simplemente se concrete a oír y a repetir? ¡No! El Salvador necesita una juventud que piense. Una juventud que aprenda por sí misma, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento".

¿Qué necesitamos para construir ese país que queremos? Salvador nos muestra el camino.

1- Constituir una gran alianza social y política, no solo para sumar votos contra una derecha retrógrada que desprecia el papel de la juventud en la participación política, sino para tejer la idea de un dialogo necesario entre los actores. Y las y los jóvenes como actores principales del futuro.

La participación ciudadana como eje estratégico, pues necesariamente un cambio cualitativo en todos nosotros, se trata ni más ni menos, que del proceso por el cual se quiebra la relación se sumisión entre los gobernados y gobernantes. Es un gran desafío fortalecer a la ciudadanía para que alcance mayores niveles de organización y movilización que permitan una incidencia más profunda y permanente en la toma de decisiones en torno a los asuntos públicos.

La esperanza en el Buen Vivir como manera de superar las dificultades y vencer las injusticias, un modelo de sociedad con valores y creencias que coloquen al ser humano en el centro de todas las preocupaciones y decisiones de gobierno.

¿Qué significa la esperanza en el Buen Vivir? Significa trabajar y luchar por el bienestar social, económico, político, cultural y una mejor relación con la naturaleza, ampliando las capacidades de todas y todos para la plenitud de la vida. No se trata únicamente de cambiar la economía, sustituyendo el neoliberalismo, se trata también de cambiar las relaciones sociales haciéndolas más solidarias, mas comunitarias, se trata de tejer una nueva relación con la naturaleza de respeto y armonía; se trata de modificar las relaciones entre hombre y mujeres sobre la base de la equidad, se trata de preservar el legado de los pueblos indígenas, se trata de que la política sea de servicio al pueblo y este participe activamente en las decisiones que le afecten.

El Buen Vivir es un pensamiento que orienta un modelo de vida que permita cumplir con el artículo uno de nuestra norma suprema. El ser humano como origen y fin de la actividad del estado; comprometido con el respeto de manera integral a nuestra Constitución. Cuando hablamos de un futuro mejor, un Buen Vivir, estamos cargando de buen combustible nuestras ganas de trabajar y luchar. El progreso real de las familias salvadoreñas con el desarrollo institucional.

CONCLUSIÓN

El país que quiero es un libro esperanzador, lleno de ideas sobre el rumbo y los impulsos que el país necesita; que pone como eje transversal la alianza nacional en la que participen todas las organizaciones sociales y fuerzas políticas, progresistas que estén dispuestas a cambiar esta patria llamada El Salvador, conscientes que debemos servirle a la patria, para hijas e hijos suyos podernos llamar.

¡Adelante El Salvador!

Buenas Tardes. Gracias por su atención.



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