El diálogo de América*

3 de Septiembre de 2013 | 

Entrevista-diálogo entre Fidel Castro y Salvador Allende conducida por Augusto Olivares durante la visita que el primero realizara a Chile entre el 10 de noviembre y el 4 de diciembre de 1971


Augusto Olivares: Desde hace mucho tiempo los hombres del mundo deseaban tener una oportunidad de ver frente a frente, muy próximos, al primer ministro de Cuba, comandante Fidel Castro, y al presidente de Chile, Dr. Salvador Allende. Es interesante que sea América Latina la que haya producido este fenómeno que en estos instantes concita la atención de todo el mundo.

 

Desde que el comandante Fidel Castro llegó a Chile muchos periodistas han estado pensando cómo poder seguir una conversación entre estas dos figuras de la política mundial y este es el momento y esta es la oportunidad de poder tenerlos próximos y frente a frente en un diálogo abierto sobre temas que interesan a toda la humanidad.

 

Presidente Allende, se habla no solo en Chile, sino en todo el mundo de la expresión vía chilena. ¿Cómo podría usted definir este proceso político que se ha dado en llamar la vía chilena?

 

Dr. Salvador Allende: En realidad, la denominación de vía chilena podríamos decir casi que es una exageración, pero yo creo que más que nada tiende a tipificar algo que está de acuerdo con nuestra realidad, nuestra historia y nuestra tradición. Los pueblos que luchan por su emancipación tienen, lógicamente, que adecuar a su propia realidad las tácticas y la estrategia que han de conducirlas a las transformaciones. Chile, por su característica, por su historia, es un país en donde la institucionalidad burguesa ha funcionado a plenitud y en donde dentro de esta legalidad burguesa el pueblo sacrificadamente ha ido avanzando y consiguiendo conquistas, ha ido concientizándose, ha ido comprendiendo que no es dentro de los regímenes capitalistas ni del reformismo en donde Chile podría alcanzar la denominación de país dueño de su independencia económica y capaz de llegar a niveles superiores de vida y existencia. Hay que considerar entonces que Chile tiene condiciones diferentes a otros países. Quiero, por ejemplo, destacar que el Congreso chileno ha tenido 160 años de ininterrumpido funcionamiento, quiero hacer ver que las Fuerzas Armadas chilenas son Fuerzas Armadas profesionales que a lo largo de nuestra historia han estado totalmente al margen de una acción política tal, por último y es lo más importante, la clase obrera chilena ha tenido una participación activa, ha tenido una participación directa en la formación de una conciencia y en las luchas populares, hemos dicho que la revolución chilena la haremos en pluralismo, democracia y libertad. Cada uno de estos aspectos habría que profundizarlos y tú comprendes que es imposible, sin embargo, el factor fundamental es y será siempre la clase obrera y su unidad.

 

Olivares: Comandante Castro, respecto a lo que plantea el presidente Allende, hay interés permanente de profundizar en cómo se produce la incorporación de la clase obrera y cómo entra la clase obrera como protagonista en el proceso de la Revolución cubana.

 

Comandante Fidel Castro: Nosotros hemos definido este problema de esta forma: la lucha armada guerrillera que inició un reducido grupo de hombres fue algo así como un motor pequeño que permitió arrancar el gran motor de la historia que son las masas dentro del movimiento obrero en Cuba. Durante los últimos gobiernos, tanto el gobierno corrompido de Prío, como el gobierno tiránico de Batista, estaba controlado por dirigentes oficiales que virtualmente habían tomado por asalto los sindicatos, asesinando a dirigentes comunistas y dirigentes obreros honestos. Cuando triunfa la revolución, había una situación muy especial: no había dirección oficial obrera, pero había un apoyo total y absoluto de la clase obrera al movimiento revolucionario, que es un movimiento que se gestó con obreros y campesinos; estos soldados guerrilleros eran hombres de las zonas campesinas y trabajadores y obreros y algunos intelectuales o que pudiera llamárseles intelectuales por su procedencia o por su condición de haber estudiado en una universidad; éramos nosotros, algunos de nosotros, no todos. En esas condiciones, nuestro movimiento, que era un movimiento genuinamente revolucionario, se ganó el apoyo total de la clase obrera y así al final de la guerra, en el momento crítico, mediante una estación de radio y sin contar con ninguna dirección organizada, se paralizó en cuestión de minutos a todo el país mediante un llamado del Ejército Rebelde a través de sus emisoras radiales y eso fue en un momento en que ellos trataron de hacer una maniobra, un golpe de Estado a última hora, fue el factor decisivo en el aplastamiento de Batista y en impedir que se pudiera hacer ningún tipo de maniobra. Fue factor decisivo en la toma del poder y, claro, después del triunfo de las armas, la clase obrera pues, se organizó, se preparó y constituyó, digamos, el baluarte, constituyó la lanza de combatientes, mientras nosotros por un lado continuamos desarrollando nuestro pequeño ejército que llegó a convertirse en poderosas Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, en caso de lucha, en caso de agresión al país, lleva detrás todo el pueblo organizado, encuadrado en sus unidades militares, de manera que nosotros podemos decir que en nuestro país todos los obreros son soldados y también, a la vez, como nos hemos visto en la necesidad de tener muchos hombres sobre las armas y esos hombres en determinado momento tienen que participar en la producción, decimos también que todos los soldados somos obreros.

 

Olivares: Presidente, la clase obrera de acuerdo con las respuestas de ustedes, pasa a ser el elemento protagonista dentro del proceso, hay un elemento: el escenario. ¿Usted podría hablarnos un poco de la tradición chilena, de la tradición de lucha y del estilo del país?

 

Allende: A propósito, ahí se oyen algunos gritos que son de mis vecinos, al lado hay un colegio del Sagrado Corazón y quieren verte. Bien, para contestar a la pregunta de Augusto Olivares quiero decirte, Fidel, que lógicamente Chile tuvo, por las características mismas de su régimen, la posibilidad de que la clase obrera se organizara. Nació el movimiento obrero chileno en zonas controladas por el imperialismo, de ahí que siempre tuvo una conciencia antiimperialista. En el salitre, Luis Emilio Recabarren fue el organizador, el orientador, el dirigente de la clase obrera y las luchas del proletariado chileno en el campo sindical que llevaron muchas veces, como en la mayoría de los países también, a la represión violenta. Sin embargo, la clase obrera chilena se superó y logró, a partir de 1939, unificarse en la Central Única de Trabajadores, pero antes los campesinos y los obreros habían formado sus partidos de clase, así tenemos nosotros que el Partido Comunista es el más antiguo de América Latina, uno de los más antiguos del mundo y por cierto, en relación con la población, uno de los más poderosos. De igual manera el Partido Socialista, un partido de clase, un partido marxista, que teniendo puntos discrepantes en aspectos internacionales algunas veces, ha mantenido con el Partido Comunista no solo un diálogo sino un entendimiento para encarar juntos los problemas esenciales de Chile; de ahí que desde 1951 el Partido Socialista y el Partido Comunista empezaron a caminar por el sendero de un proceso de clase y con la decisión de hacer posible un vasto y amplio movimiento que permitiera los cambios estructurales de la vida chilena y por eso hoy día podemos decir que al margen de un criterio pequeño, se ha logrado, sobre la base de la unidad de la clase obrera en el campo sindical y sobre el pilar de los partidos Socialista y Comunista, que sectores de la pequeña y mediana burguesía como el Partido Radical, como el Movimiento Popular Unitario del MAPU, como los de Izquierda Cristiana, hayan configurado este proceso que lógicamente constituye un factor determinante en el proceso de cambio dentro de la realidad chilena. Esto es más o menos, Fidel, el esquema de lo que ha ocurrido en Chile y la presencia combatiente, organizada, de los trabajadores en el campo político y en el campo sindical.

 

Olivares: La motivación de los pueblos en su lucha a través de la historia es variadísima. ¿Cómo podría usted definir, Comandante, la motivación de la lucha del pueblo cubano?

 

Fidel: Bueno, yo creo que la motivación ha sido la misma. Los pueblos históricamente han luchado por su libertad, esas fueron las causas, por ejemplo, de las luchas nacionales. Si te remontas un poco más atrás te encuentras siempre que hubo grandes luchas por la supervivencia, grandes luchas sociales dentro de cada una de las sociedades que se han conocido a lo largo de la historia, porque aparte de la lucha de los pueblos por su existencia, frente a otras comunidades, han existido las luchas en el interior de las comunidades, como han sido las grandes luchas sociales. Digamos, por lo menos de acuerdo con nuestra concepción, que el gran motor de la historia han sido las luchas de las masas oprimidas contra los opresores, y eso está perfectamente estudiado y se conoce desde que existen las clases en las sociedades humanas. En nuestro país existían las dobles motivaciones. De un país sometido y humillado por el imperialismo y además, dentro de esa situación, una gran masa de campesinos sin tierra, y una gran masa obrera explotada en unas condiciones de miseria espantosas, falta total de asistencia médica para las capas pobres de la población, el deficiente sistema educacional, el porcentaje altísimo de analfabetos, falta de perspectivas para la juventud, cientos de miles de desempleados, es decir que había una situación social desesperante; podríamos decir que la gran motivación de nuestro pueblo era la lucha por la vida.

 

Allende: ¿Qué porcentaje, Fidel, tenían ustedes de desempleo? Más o menos.

 

Fidel: Bueno, era muy grande; se calcula que en determinado momento del año había medio millón de personas sin empleo. De una población que, en ese momento tenía seis millones y medio de habitantes y donde la población trabajadora activa podía llegar a ser entre un millón y medio y dos y porque nosotros teníamos la zafra de caña, por lo menos cuando la revolución triunfa ya había una gran población que no la había al principio de la república cuando era mucho más reducida, no había crecido para nada la economía y en cambio se había duplicado la población, eso engendró un desempleo temporal hasta de medio millón de personas y un desempleo permanente que pudiera ser de ciento cincuenta mil, doscientas mil personas. Esa era, a grandes rasgos, la situación.

 

Olivares: La experiencia política chilena es seguida con atención en todo el mundo, es una experiencia que tiene obstáculos. ¿Cómo podría usted definir esos obstáculos?

 

Allende: Te das cuenta, Fidel, tres minutos para definir los obstáculos de una revolución que tiene que hacerse dentro de la democracia burguesa y con los cauces legales de esa democracia. Sin embargo, tú sabes perfectamente bien, que hemos avanzado. Obstáculos, nacen de quién, en primer lugar de una oligarquía con bastante experiencia, inteligente, que defiende muy bien sus intereses y que tiene el respaldo del imperialismo, dentro del marco de una institucionalidad en donde el Congreso tiene peso y atribuciones y en donde el Gobierno no tiene mayoría. De ahí entonces que las dificultades sean bastante serias y hacen que el proceso revolucionario chileno dentro de los marcos de esta legalidad encuentra cada día y en cada momento, obstáculos para el avance del cumplimiento del programa de la Unidad Popular, por ejemplo, fíjate tú: es cierto, obtuvimos el despacho unánime del Congreso de la ley que ha permitido nacionalizar el cobre, pero, cuando hemos buscado el camino de comprar las acciones de los bancos, de los monopolios, ya nos hemos encontrado con obstáculos, con resistencias, y el parlamento exige que haya una ley que haya determinado caso por caso, o bien una lista determinada de aquellas empresas que debían formar parte del área social. Usted comprende, Augusto Olivares, que las dificultades en el caso nuestro también están en relación con que, con una libertad de prensa que es mucho más que una libertad de prensa, que es un libertinaje de la prensa, se deforma, se miente, se calumnia, se tergiversa, los medios de difusión con que cuenta son poderosos, periodistas vinculados a intereses foráneos y a grandes intereses nacionales, no, no solo no reconocen, sino que deforman, repito, las iniciativas nuestras, todo esto, teniendo nosotros que respetar las conquistas que el pueblo alcanzó y de las cuales, lógicamente, hace uso y mal uso la oposición al Gobierno popular. Por eso, y tú lo has dicho también, y lo has reconocido, que las dificultades que se nos presentan a nosotros son bastante grandes. Y se avanza, ya lo he dicho, el cobre es nuestro, el hierro es nuestro, el salitre es nuestro, el acero es nuestro, es decir, las riquezas básicas las hemos conquistado para el pueblo.

 

Fidel: Son admirables las dificultades de ustedes.

 

Allende: Ya ves tú.

 

Olivares: Presidente, ¿y a pesar de esos obstáculos se puede llevar adelante el proceso?

 

Fidel: Pero aquí hay una cuestión importante, sobre la otra pregunta que hace Olivares acerca de la vía y de las dificultades y de la marcha del proceso, y es que el pueblo chileno, en virtud de esa tradición, de la estabilidad de sus instituciones, de sus partidos de izquierda organizados que logró hacer un aglutinamiento de fuerzas suficientes para obtener la victoria en el campo electoral y que efectivamente ha emprendido una serie de cambios de estructura muy importante y algunos de gran trascendencia histórica como la recuperación del cobre, del salitre, el control de los bancos, todas esas medidas han afectado profundamente los intereses de los monopolios de los Estados Unidos y han afectado también intereses de los sectores oligárquicos del país, entre ellos la medida de aplicación a mayor ritmo, a mucho mayor ritmo, de la ley de reforma agraria. Y esta situación engendra una gran resistencia de esos intereses que además controlan, como decía el Presidente, grandes recursos de lucha, partidos también tradicionales con experiencia, habilidad, un control mayoritario de los medios de divulgación masiva, experiencia en el arte de sembrar los temores, de explotar la ignorancia, todos esos factores constituyen un obstáculo formidable.

 

Allende: Y perdón, incluso hay que reconocer que algunos de esos partidos han logrado a sectores de pobladores, a gente con menos conciencia de tener arraigo, a algunos sectores del campesinado; tú sabes que hay una masa en Chile de un porcentaje alto de analfabetos, gente que no ha podido, incluso, todavía incorporarse plenamente a la lucha con el pueblo.

 

Fidel: Yo tengo una impresión, que esa resistencia acude a los procedimientos clásicos del más desarrollado, y son procedimientos que nosotros calificamos de fascistas y que tratan por tanto de ganar masa, masa con la demagogia si es posible en los sectores más atrasados de las capas humildes y ganar masa en las capas medias y entonces ahora falta una cuestión por demostrar, si esos intereses se resignarán pasivamente a los cambios de estructura que la Unidad Popular y el pueblo chileno han querido llevar adelante, y es de esperar si nosotros vamos a analizar teóricamente esta cuestión que hagan resistencia, hagan resistencia fuerte, incluso hagan resistencia violenta. De manera que ese es un factor que no se puede descontar en absoluto de la actual situación chilena, a mi juicio, que es un juicio de un visitante que viene de un país que está en otras condiciones y que es como un viaje de un mundo a otro mundo.

 

Allende: Tú lo has dicho, y yo creo que es muy justo, los revolucionarios nunca han generado la violencia, han sido los sectores de los grupos golpeados por la revolución los que generan la violencia en la contrarrevolución.

 

Fidel: Mantuvieron los sistemas por la violencia y los defienden por la violencia.

 

Olivares: Comandante, tanto usted como el presidente Allende se han referido a los obstáculos que encuentra el proceso revolucionario chileno. ¿Usted podría hablar de los obstáculos que ha encontrado el proceso revolucionario cubano?

 

Fidel: Mira, nuestra lucha se inicia en medio de un régimen tiránico y sangriento que mantenía el poder mediante una represión brutal sin ninguna de las circunstancias políticas que tuvieron similitud con la situación de Chile.

 

Allende: Totalmente distinto.

 

Fidel: Entonces se desarrolla una guerra revolucionaria, se llega al Gobierno mediante una guerra victoriosa del pueblo. En esas condiciones de llegada al Gobierno se habían suprimido en el proceso de la lucha y al desplomarse virtualmente todo el sistema, los obstáculos principales; nos quebró aquel parlamento fraudulento que había establecido como toda una máscara para darle alguna forma legal al Gobierno de Batista, todo aquello se vino abajo con el régimen, en el momento de la derrota huyeron casi todos del país y entonces se estableció un Gobierno Revolucionario donde el Consejo de Ministros tenía las facultades legislativas y ejecutivas. Eso facilitó mucho la formación de las leyes y la adopción de las medidas pertinentes. Hubo lucha, desde luego, hubo resistencia, pero desde luego, el obstáculo principal nuestro fue de orden exterior, porque chocamos lógicamente de inmediato con los intereses imperialistas y entonces el imperialismo fue quien constituyó la oposición fundamental, una formidable oposición a nuestro país y que además utilizaba los factores internos, las clases, los terratenientes, los elementos más reaccionarios; inmediatamente comenzó a organizarlo y a vertebrarlo para una lucha que en un momento dado fue ideológica, pero que durante muchos años fue violenta.

 

Allende: Dime, Fidel, ¿allá también el imperialismo controlaba la tierra?

 

Fidel: El imperialismo controlaba la tierra. El cobre nuestro es la caña de azúcar, y la caña se cultiva en las mejores tierras, y las mejores tierras cañeras eran de la United Fruit Company y de otras numerosas compañías de los Estados Unidos, de manera que nuestra ley de reforma agraria nos hace chocar de inmediato contra los intereses imperialistas.

 

Allende: Te hice esa pregunta porque acá es distinto. Aquí controlaban las minas, allá controlaban las tierras.

 

Fidel: Exactamente. La diferencia era que nosotros no teníamos esos obstáculos de que hablaba el Presidente.

 

Allende: Indiscutiblemente.

 

Fidel: Lo que sí tuvimos fue una lucha muy frontal del imperialismo que ha durado estos trece años.

 

Olivares: ¿Sigue siendo el imperialismo el obstáculo principal del proceso?

 

Fidel: Nosotros diríamos que el obstáculo de orden objetivo fundamental es ese. Luego hay obstáculos de orden subjetivo, nosotros no hemos tenido tiempo todavía de desarrollar toda una nueva generación de técnicos, de ingenieros; eso lleva 20 años por lo menos, hemos trabajado muy duramente en eso, pero nos encontramos con niveles de ignorancia, niveles de subdesarrollo técnico.

 

Allende: Perdón, Fidel, en el campo médico, y te hago esta pregunta porque tú sabes que yo soy médico...

 

Fidel: Sí.

 

Allende: ¿Cuántos médicos tenían y cuántos se fueron de Cuba?

 

Fidel: Teníamos seis mil y ellos lograron llevarse de Cuba tres mil médicos. Nos redujeron a la mitad.

 

Allende: ¿Y han logrado ahora...?

 

Fidel: Ahora tenemos ocho mil.

 

Allende: ¡Extraordinario!

 

Fidel: Y más de cinco mil estudiando en la Universidad, estudiando con una gran calidad y bien repartida, por eso nuestros servicios médicos hoy son realmente pero muy buenos dentro de nuestra situación de recursos materiales, y mejoran día a día y se ganan importantes batallas contra las enfermedades. Hemos erradicado muchas enfermedades infecciosas e incluso la tuberculosis está prácticamente erradicada en nuestro país; numerosos hospitales antituberculosos ya se están transfiriendo a policlínicos, hospitales materno-infantiles, de manera que eso es un ejemplo. Hicieron lo mismo con los ingenieros...

 

Allende: El proceso chileno ha sido distinto, aquí no ha habido éxodo de profesionales, pero en cambio, el drenaje de cerebros, de capacidad técnica, ha sido extraordinario y ese es uno de los problemas de los países en vías de desarrollo.

 

Fidel: Pero es otro tipo, es un drenaje sistemático de los mejores... de la gente más preparada, mientras que a nosotros nos hicieron un drenaje específico y masivo para llevarnos no solo los mejores cerebros sino llevarnos el máximo número de técnicos y de obreros calificados.

 

Allende: Pero es extraordinario lo que han logrado ustedes.

 

Olivares: Coincidiendo Presidente, con la visita del primer ministro Fidel Castro, se ha producido un repunte de los sectores adversos a su Gobierno. ¿Qué juicio...

 

Fidel: ¡Qué manera tan fina de llamar sectores adversos!

 

Allende: ¿...te das cuenta Fidel?

 

Fidel: ...es la prensa de la que tú hablabas.

 

Olivares: Soy un periodista objetivo, Comandante, así que tengo que hacer una pregunta...

 

Fidel: ¿Y acaso cree que es objetivo llamar con tanta finura a la antítesis de...?

 

Olivares: Justamente eso es lo que quería, entrar en la pregunta, ¿qué piensa usted, Presidente, que se produciría en Chile si la contrarrevolución se alzara?

 

Allende: En primer lugar creo que es útil destacar, como usted lo ha dicho, Augusto Olivares, que se ha recrudecido el proceso con la presencia de Fidel, es lógico...

 

Fidel: ¿...de manera que yo tengo la culpa?

 

Allende: No, pero ellos saben lo que significa la presencia de Cuba y la presencia de Fidel Castro en Chile, ellos tienen conciencia de que es vitalizar el proceso revolucionario latinoamericano, ello se evidencia... ellos tienen la evidencia de que la unidad de nuestros pueblos es un factor, indiscutiblemente, que fortalece la voluntad y la decisión de los pueblos para romper la dependencia. Además es, indiscutiblemente, contribuir a terminar con el aislamiento intencionado de Cuba. Por eso es que ha recrudecido, y además también porque a ellos les duele profundamente, Fidel, el éxito que tú has tenido, el hecho de que mineros, campesinos, obreros, soldados, sacerdotes, hayan dialogado contigo, las grandes manifestaciones de masas, claro, lógicamente han sido de cariño y afecto para ti y la Revolución cubana, pero también en el fondo de apoyo al Gobierno, porque es el Gobierno del pueblo el que ha hecho posible tu presencia aquí, ¿verdad?

 

Fidel: Es cierto, pero te voy a decir una cosa: la mano del imperialismo está detrás de todo eso sin ninguna duda. Nosotros tenemos bastante experiencia y sé como actúan.

 

Allende: Nosotros...

 

Fidel: Y cierto aceleramiento de esas actitudes y ciertas tácticas y la forma en que se han producido y precisamente durante la visita, y cuando toda una gran parte del mundo está con los ojos puestos en los resultados del diálogo entre nosotros y del encuentro entre nuestros pueblos y nuestros procesos, entonces, han tratado de desviar la atención hacia determinado tipo de problemas. ¡Yo no tengo la menor duda, ni la más remota duda, de que la mano del imperialismo ha estado detrás de todo esto!

 

Allende: Bueno, es evidente. Y por eso es que hice referencia a declaraciones que son inconcebibles y que demuestran la intromisión en la vida interna de un país y que viene de altos funcionarios de los Estados Unidos, que por lo menos debían medir el contenido y el alcance de sus expresiones.

 

Fidel: No solo inconcebibles, sino coincidentes.

 

Allende: Claro...

 

Fidel: Prácticamente, el mismo día.

 

Allende: Exacto. Bueno... pero volviendo a retomar la curiosidad de Augusto Olivares. Efectivamente, nosotros también siempre hemos tenido en cuenta que la contrarrevolución podría alzarse acá, y frente a esto está la respuesta, la respuesta del pueblo organizado, disciplinado, la Unidad Popular, la lealtad de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, tradicionales en el sentido respetuoso de la Constitución y la Ley. Nosotros tenemos conciencia además de que el proceso chileno es irreversible. Quiero insistir, el proceso chileno es irreversible. El pueblo está en el Gobierno, si lograran ellos, lo que no van a conseguir, derrocar a este Gobierno, Chile caería en el caos, en la violencia, en la lucha fratricida.

 

Fidel: Y en el fascismo...

 

Allende: Y por cierto... ¡Ah! Claro, por una cosa, el imperialismo que ha estado y está detrás de todos los procesos para atajar la revolución que significan los cambios y su derrota, en Chile no va a poder desembarcar, en Chile no va a intervenir materialmente, pero busca otros caminos, alentar a los grupos reaccionarios e incubar a los grupos fascistas que utilizan la demagogia y movilizan los grupos de menor conciencia social. Pero tengo la seguridad y la certeza absoluta de la respuesta implacable y dura del pueblo. Y personalmente yo cumplo una tarea. Yo no estoy ahí para satisfacer una vanidad personal, ni honores, yo soy un luchador que toda mi vida he dedicado mi esfuerzo y mi capacidad a hacer posible el camino al socialismo y cumpliré el mandato que el pueblo me ha entregado. Lo cumpliré implacablemente; cumpliré el programa que le hemos prometido a la conciencia política de Chile y aquellos que desataron siempre la violencia social, si desatan la violencia política, si el fascismo pretende utilizar los medios con que siempre arrasó a los que pretendieron hacer la revolución, se encontrarán con la respuesta nuestra y mi decisión implacable: yo terminaré de Presidente de la República, cuando cumpla mi mandato, tendrán que acribillarme a balazos, como lo dijera ayer, para que deje de actuar. No defiendo una cosa personal, defiendo al pueblo de Chile en su justo anhelo de hacer las transformaciones que le permitan vivir en dignidad con un sentido nacional distinto y hacer de Chile un país independiente, dueño de su propio destino. Yo creo que eso es una posición clara.

 

Fidel: Yo realmente admiro mucho ese pronunciamiento tuyo y realmente te felicito, y estoy seguro que eso será una bandera para el pueblo, porque donde los dirigentes están dispuestos a morir, el pueblo está dispuesto a morir y dispuesto a hacer lo que sea necesario. Y eso ha sido un factor muy esencial en todo proceso político-revolucionario. Por eso estimo mucho esa declaración que ayer hizo también el Presidente en el acto de masas y acaba de reiterar hoy.

 

Allende: Sí, no queda otra posibilidad que también hacerles entender a ellos que este no es un proceso de un hombre, este es un pueblo consciente, con dirigentes que sabrán continuar el camino en el evento de que algo ocurriera. Ya tenemos nosotros la presencia de los trabajadores, dirigiendo las empresas, actuando en los ministerios, participando en las resoluciones fundamentales, la Central Única de Trabajadores es un pivote, junto a los partidos de la Unidad Popular, de este proceso y, por lo tanto, hay una base de sustentación que es el pueblo, y eso tú sabes perfectamente bien que es invencible.

 

Olivares: Comandante, tanto el presidente Allende como usted, han hablado todo el tiempo del imperialismo como el principal enemigo de los procesos revolucionarios de ambos países; resulta casi inexplicable la supervivencia del proceso cubano a 90 millas de los Estados Unidos. ¿Cómo puede usted definir las características de este proceso?

 

Fidel: Bueno, hay un conjunto de factores. Primero la revolución ocurre en un momento en que la correlación de fuerzas del mundo está cambiando, aunque realmente todavía, a nuestro juicio, en 1959 favorecía al imperialismo, y ellos inicialmente ensayan una serie de armas, cualquiera de las cuales habría bastado en otras circunstancias para destruir un Gobierno. No se dieron cuenta el tipo de Gobierno que se había formado, como una fuerza que se desarrolla en el combate, que logra un gran apoyo de la nación. Allí intentaron destruirnos apenas hicimos algunas leyes que cambiaban la estructura y que chocaban con sus intereses como fue la ley de reforma agraria, con el bloqueo económico. Digamos, nos suprimieron la cuota azucarera, nos suprimieron totalmente los combustibles. Eso habría bastado para crear una situación muy difícil a cualquier país. Claro, habría desalentado inmediatamente a las capas más débiles, más atrasadas, más cobardes, habría movilizado sus aliados sociales. Pero en Cuba, ¿qué ocurrió? En Cuba estaba el pueblo y eso sirvió para energizarlo, levantar el espíritu, pero además pudimos contar en ese momento con la solidaridad internacional. Desde el punto de vista económico fue muy importante y muy decisivo para nosotros en ese momento que la Unión Soviética nos comprara el azúcar...

 

Allende: Y el petróleo, Fidel...

 

Fidel: Y nos abasteció de petróleo.

 

Allende: Por eso te preguntaba...

 

Fidel: ...son dos factores muy importantes...

 

Allende: ¿Cuánto petróleo al año?

 

Fidel: En ese momento consumíamos unos cuatro millones de toneladas...

 

Allende: ...muy importante...

 

Fidel: ...y ellos producían ciento y tantos millones; fue un gran esfuerzo, no tenían la producción de hoy, ni la flota de transporte que tienen hoy, pero entonces ellos, los imperialistas, intentaron ya el empleo de las armas y fueron a usar el procedimiento de Guatemala. Una invasión de mercenarios desde el exterior; indiscutiblemente subestimaron una vez más al pueblo y la invasión fue totalmente aplastada… Después estaban planeando ya otras medidas, otras agresiones, con intervención directa de sus fuerzas y fueron esos factores los que originaron las medidas que condujeron a la Crisis de Octubre. Ellos han utilizado armas políticas, armas militares, armas económicas, pero nosotros hemos logrado desarrollar un pueblo muy unido, en que no hay ningún factor diversionista, no hay elementos de división; hemos creado una gran igualdad, una gran unidad; en nuestro pueblo hombres y mujeres están dispuestos a pelear, en nuestro país hombres y mujeres están dispuestos a luchar hasta la última gota de sangre y eso el imperialismo lo sabe y por eso nos respeta y yo no creo que tenga ya ni la más remota posibilidad de aplastar a la revolución, y en todo caso tendría que aplastar al país. Y nosotros con relación a eso tenemos una frase de Antonio Maceo, quien fue uno de nuestros más valerosos combatientes de la independencia: «Quien intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si es que no perece en la demanda». Y eso es lo que nosotros podemos decir hoy y tenemos la completa seguridad de que sería así, además de que no resulta tan fácil, desde el orden... desde el punto de vista militar, resolver determinadas misiones, porque en determinado punto nosotros podemos lograr una correlación de fuerzas, por lo menos en tierra, similar a la de un grupo de las mejores divisiones de infantería de los Estados Unidos. Eso es una cosa clara y ellos lo saben, pero saben que tenemos además la solidaridad del campo socialista y las consecuencias que pudiera tener una guerra de ese tipo, de exterminio, un genocidio contra Cuba. Estos son los factores que explican la solidez, la fortaleza y la seguridad de nuestro pueblo en la revolución.

 

Allende: Ya no es época de genocidios, es un mundo que lo rechaza violentamente, y la conciencia de los pueblos se levantará ante cualquier amenaza de ese tipo.

 

Fidel: Nosotros podemos levantar 600 000 hombres sobre las armas, en cuestión de horas.

 

Olivares: Presidente Allende y comandante Castro, ustedes se han reunido en muchas oportunidades en Cuba, pero es esta la primera vez que lo hacen fuera y es Chile el escenario del encuentro de ustedes dos como gobernantes, la atención de todo el mundo ha estado concentrada sobre estas conversaciones que ustedes han tenido durante la visita del comandante Castro y especialmente América Latina es la que estaba pendiente. ¿Qué le parece a usted, Presidente, este encuentro de ustedes como gobernantes de dos pueblos que están en proceso revolucionario frente al cuadro de una América Latina explotada?

 

Allende: La verdad es que tenemos que considerar que Cuba y Chile constituyen la vanguardia de un proceso...

 

Olivares: (Fidel tose e impide escuchar su voz)

 

… yo diría más que eso, al resto de los pueblos explotados del mundo. Pero América Latina no puede seguir siendo solo el continente de la esperanza, hay que imaginarse lo que significa la brecha, la distancia que separa a nuestros países, dependientes en lo económico y sometidos en lo político, de los países del capitalismo industrial, de los países socialistas. En América Latina no puede seguir existiendo la diferencia brutal de una minoría dueña del poder y la riqueza y las grandes masas al margen de la cultura, de la salud, de la vivienda, de la alimentación, de la recreación, del descanso. Muchas veces lo hemos dicho y bastaría citar tan solo una cifra: en América Latina hay más de 20 millones de seres humanos que viven al margen del conocimiento de la moneda por medio de intercambio. En América Latina hay 140 millones de semianalfabetos y analfabetos. En América Latina faltan 19 millones de viviendas, el 53% de los latinoamericanos se alimenta mal. En América Latina hay 17 millones de cesantes y además hay más de 60 millones de gentes que tienen solo trabajos ocasionales, por lo tanto, el régimen capitalista ha demostrado su ineficacia. La explotación del hombre por el hombre, como característica de eso ha hecho crisis.

 

América Latina tiene la oportunidad de estar presente y en el momento en que el mundo cruje, cruje en lo económico, cruje en lo moral, cruje en lo político. De ahí entonces que las reservas de este continente tendrán que expresarse cuando los pueblos alcancen sus posibilidades de intervenir, cuando los pueblos lleguen al gobierno, cuando hayan arrasado con las viejas oligarquías, cómplices del imperialismo y cuando indiscutiblemente haya una voz de América Latina, de pueblo, de continente, como lo soñaron los próceres de nuestra independencia. Volcada por los caminos de acuerdo con las características de cada país ya emerge esta voluntad, ya se hace presente e indiscutiblemente no solo en este continente, sino en otros continentes. Lo hemos dicho muchas veces. Los que han caído en Vietnam y caen en Vietnam no solo lo hacen por su Patria, lo hacen también por el resto de los explotados del mundo. Los que cayeron en Cuba, generaron un camino de esfuerzo y sacrificio para hacer posible la Cuba de hoy, libre en América Latina. Los que cayeron hace años en Chile hoy constituyen la simiente de este proceso revolucionario. Los pueblos explotados del mundo tienen conciencia de su derecho a la vida y por eso que con el enfrentamiento está más allá de nuestra frontera y se hará efectivo y realizable. Pero América Latina tendrá algún día la voz que le corresponde a un pueblo hasta hoy día sometido, para que sea mañana la voz de un continente libre.

 

Fidel: Nosotros consideramos que este continente tiene en su vientre una criatura que se llama revolución, que viene en camino y que inexorablemente por ley biológica, por ley social, por ley de la historia, tiene que nacer, y nacerá de una forma o de otra… El parto será institucional, en un hospital o será en una casa, serán ilustres médicos o será la partera quien recoja la criatura, pero de todas maneras habrá parto.

 

 

*Texto publicado por Ocean Sur en la revista Contexto Latinoamericano No.9, 2008, pp.93-105. Tomado de Augusto Olivares: El diálogo de América, 1ra. edición, Nuestra América, Buenos Aires, 2003.



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