El Che en la memoria de la humanidad

12 de Junio de 2013 | 

Presentada la Colección Documental Vida y Obra de Ernesto Che Guevara para su inclusión en el Registro Mundial de la Memoria del Mundo de la UNESCO


Por Disamis Arcia Muñoz

 

«Nadie ignora que el Che es un símbolo uni­versal, celebrado en los más diversos luga­res y cantado en las más diversas lenguas. Su memoria se enciende y crece, porque ella encarna la energía de la dignidad humana, porfiadamente viva, mal que les pese a los indignos del mundo». Con estas palabras argumenta el escritor uruguayo Eduardo Ga­leano no solo la pertinencia sino, más importante aún, la necesidad de conservar y preservar para las futuras generaciones el legado de Ernesto Che Guevara, mate­rializado en sus apuntes personales, cartas, diarios, foto­grafías, relatos, poemas y otros documentos históricos que conforman la Colección Documental Vida y Obra de Ernesto Che Guevara, 1928-1967, presentada para su inclusión en el Registro Mundial de la Memoria del Mundo de la UNESCO.


El Registro de la Memoria del Mundo


El programa, relativamente joven si se compara con otros proyectos de salvaguarda y desarrollo cultural implementados por ese organismo internacional, fue creado en 1992 a partir de la impostergable necesidad de aunar esfuerzos a través de todo el globo terráqueo, y concebir estrategias de preservación y difusión de los fondos documentales más importantes que existen y son expresión de la cultura de los pueblos. En un mundo azotado cada vez con mayor frecuencia por desastres naturales o conflictos bélicos en escalada; ante la indiferencia de muchas entidades frente al deterioro de las instalaciones que atesoran los archivos o la falta de recursos necesarios para difundirlos; sumado a la tendencia creciente de producir nuestro acervo documental en soportes cada vez más efímeros, era imprescindible establecer un plan de acción común orientado a revertir una tragedia que, lamentablemente, pasa desapercibida para muchos en el planeta: la desaparición acelerada de las memorias escritas de la humanidad.


Desde ese momento, el Programa se planteó como objetivos fundamentales facilitar la preservación del patrimonio documental mundial con el uso de técnicas apropiadas, colaborar en el acceso universal a dicho legado e incrementar el conocimiento a nivel mundial de su existencia y relevancia. En la práctica constituye una especie de catálogo mundial en el que aparecen las colecciones o documentos únicos relevantes, alrededor del cual se gestionan proyectos de asesoría científica en el campo de la conservación y preservación, la interconexión entre experiencias disímiles y el acceso a recursos materiales –que aunque reducidos- contribuyen al rescate y la permanencia de nuestra memoria.


La entidad responsable de esta compleja labor es el Comité Asesor Internacional (IAC por sus siglas en inglés), compuesto por 14 miembros designados por el director general de la UNESCO. En encuentros que se vienen celebrando desde 1995, con una frecuencia bienal, se analizan las propuestas presentadas a través de los comités nacionales, inicialmente concentrados en los países desarrollados, y presentes en la actualidad en la mayor parte de las naciones. Como fruto de este esfuerzo se han incluido en ese registro documentos o colecciones documentales cuyo número asciende en estos momentos hasta la cifra de 238, exponentes de la tradición escrita y la memoria histórica de numerosas regiones del planeta. Textos tan valiosos como los Manuscritos literarios de la antigua Naxi Dongba,[1] los Fondos Archivísticos del Mar Aral,[2] conservados durante siglos, u otros más cercanos en el tiempo, como es el caso de los Archivos de Prisioneros Internacionales de la Agencia de Guerra (1914-1923),[3] o los Archivos del Instituto Literario en París (1946-2000),[4] por solo mencionar algunos, se encuentran hoy en el Registro, y su sola inclusión representa un llamado de atención a los hombres y mujeres no solo sobre su valor intrínseco, sino además sobre nuestra responsabilidad de mantenerlos para las próximas generaciones.


Durante los años transcurridos desde su fundación, el Comité Nacional de Cuba ha trabajado en la elabora­ción de nuestro registro nacional, y se ha concentrado en identificar y fundamentar la inclusión de nuestro acervo documental en los registros regional y mundial. Como resultado inicial, se propuso y fue aceptado por el IAC el Fondo Documental José Martí, atesorado y preserva­do por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y conformado en su mayor parte  por escritos, cartas y apuntes personales manuscritos pertenecientes a nuestro Héroe Nacional. La presencia cubana se enriquecería tiempo después con la incorpo­ración de los negativos del Noticiero Latinoamericano ICAIC,[5] producidos semanalmente entre 1960-1990, por  representar el archivo cinematográfico más exhaustivo de la historia de la Revolución.


En este contexto, la propuesta cubana de incluir la Colección Documental Vida y Obra de Ernesto Che Guevara, 1928-1967  en el Registro Mundial de la Memoria del Mundo, como el paso evidente luego de haber sido reconocida en los registros nacional y regional latinoamericano, se fundamenta tanto por la riqueza y multiplicidad de formatos, tipologías y soportes de los archivos; por el tiempo que cubren –prácticamente desde su nacimiento hasta su muerte-; como por la multiplicidad temática de sus escritos que constituyen la expresión de su legado teórico y práctico, profundamente universal, en la búsqueda de una estrategia emancipadora para los desposeídos de todo el mundo.


Los fondos documentales de Ernesto Che Guevara


La colección se origina a partir de los archivos personales del propio Che, quien desde muy joven cultivó la costumbre de conservar, a modo de archivo trashumante, las cartas que cruzara con familiares y amigos, sus apuntes de estudios y lecturas, relatos, diarios, artículos y otros escritos a los que luego fueron sumándose documentos históricos vinculados con la lucha insurreccional contra la tiranía de Fulgencio Batista, los años de fundación de la nueva sociedad que comenzara a construirse a partir del triunfo de enero de 1959, y su proyección mundial como líder y voz del llamado Tercer Mundo.


Conservados por su familia a su partida de Cuba para incorporarse a la lucha revolucionaria en el Congo y lue­go en Bolivia, sus documentos personales se enriquecie­ron además con su biblioteca personal, compuesta por títulos que corresponden a temas tan disímiles como imprescindibles tanto para la intensa actividad que des­plegara como dirigente revolucionario –las temáticas abarcan un amplio espectro que va desde filosofía, so­ciología, física, cálculo, historia, principios de contabi­lidad, entre otros-, como por su variado gusto literario. Posteriormente pasarían a formar parte de los archivos atesorados por el Centro de Estudios Che Guevara, ins­titución creada inicialmente bajo el nombre de Archivo Personal del Che, con el objetivo expreso de ordenar, clasificar, transcribir y difundir estos documentos origi­nales que en su mayoría se mantuvieron inéditos hasta la década de los ochenta del pasado siglo, fecha de crea­ción de la institución.


Desde una perspectiva formal, la colección se caracteriza por la variedad de soportes y formatos, así como por la tipología diversa de los documentos. Manuscritos o mecanografiados sobre papel o cuartillas; escritos con diferentes tipos de tinta o a lápiz, de tamaños y volumen que transitan desde pequeñas libreticas –donde escribiera, por ejemplo, su Diario de un combatiente, cuidadosamente protegidas por pequeñas fundas de nylon, previendo las dificultades de la lucha guerrillera-, folletos, cuadernos escolares, o legajos improvisados de acuerdo a su contenido conforman en buena medida los documentos de mayor relevancia dentro del fondo. También se encuentran publicaciones periódicas – especializadas en temas médicos, o dirigidas al gran público- y ediciones príncipe de obras de su autoría, con revisiones y correcciones de su puño y letra. El número se eleva de forma significativa hasta 1007 documentos que de una u otra manera son resultado de la experiencia vital de Che, casi desde su nacimiento hasta sus últimos momentos en Bolivia, y giran en torno a su obra revolucionaria, ensayística, periodística, biográfica y personal, así como su correspondencia oficial y familiar.


Este universo archivístico se ve en­riquecido con los negativos de las fo­tografías tomadas desde sus tiempos juveniles, fruto de una práctica perma­nente en su asomo a la realidad que lo circundaba. Asimismo, comprende un valioso material iconográfico, filmográ­fico y cartográfico, este último relacio­nado en particular con el desarrollo de la guerra revolucionaria en Cuba. A lo que se suman además obras plásticas, fotografías, documentos, audiovisuales y otros materiales relacionados con las múltiples formas en que los hombres y mujeres se han apropiado y [re]creado el símbolo del Che Guevara desde las esferas artística, política y religiosa en las más diversas geografías y culturas del planeta, ya sea en su natal Argen­tina, o Bolivia y América Latina en ge­neral, como en lugares tan lejanos en el espacio como Yemen, el Líbano, o China y Japón.


Desde su creación primero como Archivo Personal del Che y luego como Centro de Estudios Che Guevara, estos fondos documentales han funcionado como el eje central y el punto neurálgi­co de nuestro trabajo de investigación y divulgación. Gracias al paciente y cons­tante trabajo científico desarrollado, fue posible realizar un estudio sistematizado de su vida y obra, caracterizada desde el punto de vista conceptual por su forma­ción autodidacta y por la permanente interrelación que establece entre teoría y práctica como rasgo distintivo de un proceso de acumulación teórica en cons­tante interrelación con la práctica y la experiencia. Los primeros contactos con la realidad latinoamericana, su incorpo­ración a la lucha revolucionaria en Cuba para llegar a convertirse en uno de sus líderes militares y políticos esenciales, su desempeño como dirigente de la Revolución y las reflexio­nes teóricas –elaboradas sobre la base de una interpreta­ción creativa y antidogmática de lo mejor del pensamien­to marxista, enriquecidas con la práctica cotidiana- que lo llevarían a convertirse en una figura descollante de la causa de la liberación tercermundista, y su proyección in­ternacionalista, coherentemente defendida en el Congo y Bolivia, todos estos constituyen momentos fundamentales en la vida y la obra de Ernesto Che Guevara que pueden percibirse y estudiarse a partir de los numerosos docu­mentos que se conservan en nuestra institución.


Sobre la base de esta sistematización construida como problema científico fundamental, es posible dis­tinguir las etapas y facetas más significativas en el de­sarrollo de la vida, la obra y el pensamiento de Ernesto Che Guevara, a partir de las cuales se establece entonces un criterio de organización y clasificación que responde a una perspectiva cronológica y temática. Los períodos fundamentales son:


I. Niñez y adolescencia: del nacimiento a los 16 años.


II. Primera juventud: de los 16 a los 25 años.


III. Etapa de adulto-joven: de los 25 a los 30 años.


IV. Etapa de adulto: de los 30 a los 39 años.


La importancia de esta colección y su incidencia en el trabajo actual y futuro del Centro de Estudios Che Gue­vara, en sus propósitos de mantener vivo, vibrante y en constante diálogo con la realidad y sus retos en los mo­mentos actuales, es expresada por el intelectual cubano Alfredo Guevara cuando afirma que


«La memoria histórica, la obra rediviva del Che en instantáneas y escritos es la manera de unir, alrededor de esta institución, a las nuevas ge­neraciones latinoamericanas y cubanas que se interesan en su propia historia y la de sus pen­sadores.[6]


Es que esta colección constituye, precisamente, el cora­zón de la institución, aquello que nos define y lo que ha marcado nuestra labor hasta el momento.


A lo largo de los años, este empeño se ha materializado en el impulso de un proyecto editorial abarcador motivado por el propósito de dar a conocer gran parte de los documentos inéditos que forman parte de los archivos documentales del Centro, y promover de esta forma el acceso a la obra y el legado de Che Guevara, a través de sus propias palabras. Esta línea de trabajo se ha visto ampliada con la realización de numerosas acciones y productos comunicativos marcados por el propósito común de promover una visión integral de su pensamiento y acción coherente.[7] El reto se encuentra, ahora, en darle continuidad a este esfuerzo mantenido durante décadas, con la vista orientada a alcanzar niveles superiores de divulgación y promoción del legado teórico y del ejemplo coherente del Che, para contribuir así al debate, al diálogo y esclarecimiento que hoy es una necesidad impostergable entre investigadores, teóricos y actores políticos progresistas del mundo en su búsqueda de estrategias emancipadoras.



 

[1] Patrimonio documental presentado por China y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2003.

 

[2] Patrimonio presentado por Kazajstán y reco­mendado para su inclusión en el Registro de la Me­moria del  Mundo en 2011.

 

[3] Presentado por el Comité Internacional del la Cruz Roja Internacional (ICRC) e incluido en el Re­gistro en 2007.

 

[4] Propuesto por Polonia e incluido en el Registro en 2009.

 

[5]  Incluido en el Registro en 2008, a propuesta de Cuba.

 

[6] Alfredo Guevara: Carta de aval incluida en el expediente de la colección documental Vida y obra de Ernesto Che Guevara, 1928-1967, para su inclusión en el registro regional de la Memoria del Mundo, América Latina.

 

[7] El horizonte de los productos comunicativos producidos por nuestra institución se extiende desde el universo audiovisual -con documentales como Ausencia presente, A través de la luz, o el reciente Che un hombre nuevo del documentalista argentino Tristán Bauer-; el lenguaje hipermedia, cuyos exponentes principales son el sitio web -que reúne la selección más abarcadora hasta el momento de documentos de Che-, los productos multimedia Che ciudadano del mundo, y Che fotógrafo entre otros; sin contar los artículos científicos y periodísticos que también forman parte de la labor que hemos desplegado a lo largo de los años.

 

 

Tomado de Che Guevara. Proyecto Editorial

 



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