Melissa Márquez

Cumple su primer año el Centro Cultural Nuestra América

12 de Marzo de 2010 | 

Breve entrevista a su directora, Melissa Márquez, a propósito del primer aniversario de esta institución salvadoreña


por Lidoly Chávez
 
Cuando sorprendo a Melissa cocinando en silencio un nuevo proyecto, anotando sueños, aguardando respuestas… pienso en el tremendo optimismo que hay detrás de su laboriosidad. Ella, al frente de su equipo de trabajo, ha hecho de las iniciativas una cotidianidad desde que hace exactamente un año, el 12 de marzo del 2009, quedó inaugurado el Centro Cultural Nuestra América en San Salvador; una tarea mayúscula, sin dudas, cuyo mayor desafío estriba en no haber tenido como apoyo una experiencia semejante que le antecediese.

«El Centro abre sus puertas motivado por la necesidad de un espacio para la difusión permanente de diferentes expresiones culturales —me dice—, con una apertura hacia la creación y el debate de ideas, para brindar herramientas que fomenten un pensamiento transformador, así como también por la necesidad de acercar la cultura a las personas, y de eliminar paradigmas que en tiempos anteriores delimitaron el acceso a la cultura en dependencia de la clase a la que se pertenecía».

Sé que la proyección del Centro no admite fronteras, que, más allá de todo regionalismo, se le quiso bautizar geopoéticamente con un concepto martiano afianzado a la integración continental. Sin embargo, es ineludible su impronta social en la ciudad que lo acuna y su compromiso «transformador», como ella refiere, con la gente que lo circunda, que pasa desde un auto sobre la 29 Avenida Norte y repara en su logotipo de reminiscencias mayas, o que asiste día tras día a las actividades que se organizan.

¿Qué papel debe jugar un espacio como este en la sociedad salvadoreña?

—El Centro pretende integrar la formación y la creación cultural, pretende sensibilizar a mujeres y hombres en la necesidad de construir una América unida, justa y solidaria.

¿Cuáles, hasta ahora, han sido los mayores logros que percibes?

—En primer lugar, el incremento de las actividades que organizamos, y su constancia. Desde que abrimos nuestras puertas no hemos parado. Nos iniciamos con un área de difusión cultural, y hoy tenemos una programación semanal con tres áreas activas: la literaria, la audiovisual y el área de pensamiento y debate, además de una cuarta, la formación, que por el momento consiste en un taller de lectura los fines de semana y que después iremos ampliando.

»En el caso de la literatura, le hemos dedicado el espacio “Nuestra América lee”, en el cual presentamos libros, muchas veces en conjunto con la editorial Ocean Sur, que ha facilitado la participación de autores de sus libros; también se realizan recitales de poesía y homenajes a escritores latinoamericanos. En el espacio audiovisual, que se llama “Una mirada al mundo desde América”, se hace un especial énfasis en el rescate de la memoria histórica de nuestro país, y también realizamos cine-foros a partir de una película o documental, donde se tocan diferentes temáticas. En el espacio “Nuestra América debate”, se discuten temas de coyuntura con la participación de nuestros visitantes y ponentes.

»Un gran logro es que hemos construido la confianza en nuestro público para que se sientan en casa».

¿Qué queda por hacer?

—Nos queda muchísimo, Nuestra América es un proyecto muy ambicioso del cual solo hemos podido desarrollar un bajo porcentaje de lo que concebimos. Nuestro objetivo es la difusión de todas, o la mayoría de las ramas culturales y géneros artísticos y no solo en las instalaciones del centro, sino también fuera de ellas. El fin es formar hombres y mujeres, niños y niñas, estimular su creatividad y su capacidad de percepción y de reflexión. Pretendemos desarrollar, progresivamente, proyectos mejor enfocados, por ejemplo talleres de música, de historia y de lectura para niños, y círculos de discusión para adultos, que ya están caminando, pero falta una mayor participación de los y las jóvenes.

»Es que el proyecto tiene apertura en todos sus espacios para la participación de la juventud salvadoreña, pero nuestras actividades están dedicadas a un público general. Reconocemos que debemos enfocarnos con más dedicación a cada sector de la población, y crear espacios con particularidades para niños, para jóvenes, para adultos… Esperamos irnos adecuando más a las necesidades de los jóvenes».

¿Qué iniciativas planean en esta dirección?

—Estamos en proceso de crear y desarrollar próximamente otras áreas artísticas más atractivas para los jóvenes, como la música, la danza y el teatro. Además, en el segundo semestre del año estaremos iniciando acercamientos a algunas comunidades rurales, en las que el objetivo principal de atención es la juventud.

»Creo que una ocasión especial será la celebración de los 75 años del nacimiento de Roque Dalton, en el mes de mayo. En nuestro Centro tenemos planeado un programa de actividades que incluyen la presentación de siete títulos de Roque, entre ellos dos libros inéditos hasta ahora —El aparato imperialista en Centroamérica y El Salvador en la revolución centroamericana— y que tendremos el honor de lanzar por primera vez en nuestro espacio. También habrá conversatorios, conciertos y es posible que hasta un concurso literario. Estas iniciativas están dedicadas a todos, pero especialmente han sido pensadas para los jóvenes, para darles la oportunidad de encontrarse con este gran autor salvadoreño».

¿Con qué facilidades cuenta el Centro Cultural actualmente?

—Contamos con una infraestructura que abarca un área administrativa, un salón de usos múltiples con capacidad para más de 200 personas, una sala de exposiciones y proyecciones, y un área de café que próximamente abrirá al público. Por otro lado contamos con una librería en la cual se encuentran disponibles los libros de Ocean Sur, así como de otras editoriales, no solo internacionales sino también nacionales.

¿Qué ha significado Ocean Sur para el CCNA?

—Ocean Sur significa solidaridad. Gracias a que fue la primera institución que decidió acompañarnos en este sueño, pudimos echar este proyecto adelante. Gracias a la confianza depositada, hoy en El Salvador existe un centro como este. Le falta muchísimo por desarrollar pero estamos avanzando. Ocean sigue colaborando con el Centro, ha facilitado la visita de diferentes autores de la editorial, como Roberto Regalado, María del Carmen Ariet, Javier Salado, Aleida Guevara y tú, de Cuba; Hugo Moldiz, de Bolivia; Amílcar Figueroa, de Venezuela; Patricio Echegaray, de Argentina; Rosario Valenzuela, que es de muchos países a la vez; Ollanta Humala, de Perú, y también de autores salvadoreños como Salvador Sánchez Cerén y Lorena Peña. Ocean apoya muchos proyectos para el desarrollo del Centro, así que vaya todo nuestro agradecimiento para la editorial.

¿Qué deben hacer los creadores para acercarse al centro, o proponer actividades?

—Bueno pues eso, acercarse… todo artista, pensador, autor, que pueda aportar para el cumplimiento de los objetivos del centro tiene las puertas abiertas. Y el que no sea creador, que asista y comparta como público. Las instalaciones están ubicadas en la 29 Av. Norte #1147, San Salvador, nuestro teléfono es el 2124-8047.Queremos que desde la cultura podamos transformar nuestro pensamiento para lograr un continente unido, justo y solidario.

Y así dejo ir a Melissa a cumplir su agenda, a repasar sus anotaciones y enredarse en telefonemas. Tras su juventud hay una apuesta por la perseverancia y por la disciplina, pero ella sabe que solo así se hace crecer un proyecto tan noble y tan necesario como este. Quién sabe cuáles serán sus próximos sueños, si irá ahora mismo a coordinar un evento o a afrontar tareas de la universidad. Lo cierto es que, gracias al Centro Cultural Nuestra América, marzo es también un mes de cumpleaños.


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