"Construir la felicidad para todas las familias salvadoreñas, esa es la aspiración del buen vivir"

5 de Diciembre de 2013 | 

Discurso pronunciado por Salvador Sánchez Cerén, candidato a la presidencia para las elecciones de febrero de 2014 en El Salvador, durante la presentación del libro «Corazón de pueblo»

Por Salvador Sánchez Cerén


Muy buenas noches.


Gracias por compartir este libro en un día de cambio de estación. Un día lleno de mucha vitalidad, porque el frío da mucha energía. Esa es la energía que está aquí en este evento.


Por todas partes que he viajado en todo este tiempo de campaña, la primera pregunta que me hacen es ¿Y Margarita? ¿Dónde está Margarita? Porque Margarita me ha acompañado toda la vida, desde que firmamos los Acuerdos de Paz.


Anduvimos en todo el país, en diferentes campañas. No entendían un Salvador sin Margarita, y yo tampoco entiendo un Salvador sin Margarita.


Estuvimos hablando ahora, y me decía mira, si una cosa me ha dolido profundamente es no estar contigo. Pero no solo estar contigo, sino compartir con el pueblo en donde yo me siento feliz, tranquila, el poder compartir con la gente humilde. Comer queso con tortilla, pupusas.


Así que me dice, lo único que yo puedo hacer es escribir algo, que tengo que contar mi vida. Porque tú sabes, tú y yo somos personas, somos del pueblo y lo más importante es que nos conozcan cómo somos, cómo vivimos, como compartimos, para mí eso es lo más importante, me dijo ella. Nuestra hija Claudia le ha estado insistiendo desde hace muchos años.


Por eso se decidió a entregar este esfuerzo. Es un esfuerzo que compensa su ausencia en las actividades, porque tuvo una lesión en la rodilla desde hace mucho tiempo y tiene una recuperación muy larga.


No sé cuándo me va a acompañar, pero esperamos que pronto este ella aquí también con nosotros compartiendo, compartiendo está dicha, está emoción que hay en el pueblo salvadoreño de que los cambios deben seguir, que no podemos retroceder.


Lo encontramos en todas partes, niños, mujeres, personas adultas, trabajadores del campo, empresarios, todos nos hemos unido, hemos juntado brazos, hemos juntado corazones para seguir construyendo este país, este país lleno de esperanza, este país que aspiramos puede encontrar en el largo o mediano plazo una esperanza en el buen vivir, una vida en plenitud, una vida con gran felicidad.


Me decía un amigo ayer, la felicidad no existe, la felicidad se construye y a eso es lo que estamos obligados en El Salvador. Construir la felicidad para todas las familias salvadoreñas, esa es la aspiración del buen vivir.


Yo he leído y releído el libro para encontrarme de dónde es que surgen mis valores, de dónde es que nacen, porque no pueden construirse valores sino se tienen cimientos firmes, que es la familia, que son los hijos, que es la esposa.


Por eso yo he tratado de leer el libro, de releerlo para encontrarme en él, fortalecer esos nobles valores, y superar la posición que asumo como ser humano. Y he tratado de verlo en el transcurso de lo que relata. Relata su época de niñez, y cómo ella, de una familia humilde, una familia de pueblo, una familia con costumbres le generó y le enseño a ver la vida con esperanza. A pesar de las grandes dificultades que tenían, a pesar de las grandes preocupaciones que tenían, le enseñaron a ver la vida con esperanza.


Nos conocimos muy jóvenes, ella no pudo concretar sus estudios, terminó hasta sexto grado, nos casamos siendo muy jóvenes. Ella tenía 18 años, y salió el frutó ahí del amor, salieron nuestros hijos. Y ahí entendí lo que ahora veo en muchas jovencitas, jovencitas que a pequeña edad construyen su familia, que tienen ese valor que encontré en Margarita.


Lo primero que empezamos a encontrar fueron las dificultades para vivir una vida con lo necesario, pero ella no se doblegó y comenzó a ser lo que es, una joven emprendedora, a trabajar, a vender, a preparar alimentos para vender. Como dice Roque Dalton, era una salvadoreña en rebusca, se rebuscaba permanentemente para apoyarme a mí.


Hizo que el primer núcleo de felicidad fuera nuestro hogar porque nos comprometimos ambos para darles una educación adecuada a nuestros hijos, pero después las necesidades se fueron ampliando. Ella me comenzó a plantear, mira, tengo que trabajar, tengo que ayudarte, voy a trabajar.


A partir de ahí, decidió ingresar a una fábrica textil de Apopa, en la INSINCA, y ahí comenzó, de obrera, en telares, y comenzó a vivir la vida del pueblo trabajador, del pueblo campesino, del pueblo obrero, del pueblo luchador, y de los profesionales, todos, todos somos trabajadores en este país.


Comenzó a encontrar un nuevo mundo, comenzó a comprender por qué yo me había organizado en ANDES 21 de Junio, y luchaba junto a los maestros. Comenzó a entender que también hay derechos que no se cumplen, y que esos derechos para que se cumplan hay que exigirlos, y para exigirlos hay que organizarse.


Las primeras cosas que ella me consultó, me dijo, mira  me están ahí, conversando con muchas compañeras que tenemos que unirnos al sindicato.


Yo le dije, mira es un buen camino, no nos vamos a alejar de nuestros hijos, vamos  a tener más responsabilidades. Nuestros hijos y la vida sindical. Y se afilió al sindicato, después me dice mira me están buscando para que sea ahí, de la dirección del sindicato, siga el camino, le dije, sígalo. Y ahí ya, nuestra vida se fue fundiendo más, no solo en el hogar, sino también en la lucha del pueblo salvadoreño, que fue el otro nivel que construimos juntos.


Ella cada vez fue entendiendo más la importancia de por qué en este país, en esa época, en ese momento no quedaba otro camino que organizarse y luchar. A nuestros hijos, a veces los atendía yo en la noche, a veces los atendía una amiga que trabajaba con ella, y que dormía en la casa. Pero siempre estábamos atentos a ellos. Están todos mis hijos aquí, y mis nietos. Gracias por acompañarnos, gracias, gracias. Ustedes saben lo que estoy hablando, lo que estoy diciendo.


Después cuando yo ya estaba organizado en las nuevas organizaciones político-militares que surgieron ya me entendía por qué a veces pasaba días sin llegar, y a veces veía que yo llevaba cosas y que las ocultaba, y que decía bueno y qué andará haciendo Salvador.


Después ella, supo mi trayectoria, fui capturado varias veces. Y le dije, mira no nos queda más camino que seguir la lucha del pueblo, y no dudó. No dudó integrarse. En las dificultades, porque ella estaba en la organización.


Ella relata en el libro la época de la clandestinidad urbana. Ella la vivió en el campo, allá era más fácil de enfrentar la vida, aquí era convivir en el corazón con los momentos de dictadura de esa época. Vivió momentos difíciles. Con sus hijos, pero ella nunca, nunca  reflejó esos momentos difíciles a sus hijos.


Después tuvo que abandonar el país, irse a vivir a Nicaragua y allá también ya la separación era más permanente, pero siempre nos unía. Nunca, nunca dejamos de querernos, aunque las distancias fueran tan grandes, y nos unían, nos unían nuestros hijos, nos unía el pueblo, nos unían miles y miles de mujeres y hombres, campesinos, obreros, profesionales que se decidieron también a emprender esa lucha.


Por eso ven en su mensaje que este libro lo dedica a aquellas mujeres y a aquellos hombres que dieron su vida por este país, que no están con nosotros, y que fueron los que sembraron las raíces de este proceso de transformación y de cambio.


Y relata también otros momentos difíciles, la decisión que toman sus hijos mayores, Salvador Antonio y Claudia, estaban entre 16 y 17 años, y le dijeron: Mamá, nos vamos para el frente.  Y ella, trató de convencerlos, pero en ella había también otro problema ético, pues cómo era posible, que miles y miles de jóvenes, miles y miles de familias estaban sin sus hijos por la lucha democrática en El Salvador, cómo era posible que ella se fuera a oponer.


Entonces les dijo, miren lo voy a consultar con su padre, y nos vimos. Y me dijo mira tus hijos han tomado esta decisión. Yo platiqué con Salvador y le dije, mira lo más importante es que continúes tus estudios, pero él reflexiona en el libro, y nos dice: yo creo que mi padre tenía un conflicto interno, cómo me estaba pidiendo a mí que continuara mis estudios si habían miles y miles de jóvenes que estaban con él ahí en el frente.


Entonces yo le dije, mira tú tienes que tomar la decisión, y esa decisión es la que voy a respetar. Pero son momentos que los compartimos siempre, y juntos tomamos las decisiones.


Y al final, ya cuando ganamos el FMLN en el 2009 la Presidencia de la República del país, Mauricio Funes se convirtió en nuestro presidente y mi persona en vicepresidente, pues ella, tomó la decisión y me dijo: ésta es mi oportunidad para ayudar a las familias más alejadas, a las comunidades más pobres.


Pero ¿Cómo vamos a hacer? Le dije, yo no tengo recursos. La Vicepresidencia no tiene recursos para hacer todos estos programas. No, me dijo, y ella con esa capacidad de comunicación logró el respaldo de empresarios, logró el respaldo de muchas embajadas, contó con el respaldo, e inició ese gran proceso, pero qué es lo que yo me explico, porque además no solo era la producción sino que a esos jóvenes de esas comunidades les garantizaba también una beca para que estudiaran.


Muchos ahora van a ser graduados ya de profesionales universitarios de esas comunidades más alejadas. ¿Y qué era lo que estaba en el fondo? Lo que estaba en el fondo era que ella hubiera sido hija de una madre soltera, no hubiera completado sus estudios, sus estudios se lo dieron la vida. Ella fue a la universidad, a la universidad de la vida. Fue más rica, porque enseña valores y compromisos sociales. Ese fue su título de presentación. Y me decía, que eso para ella era sumamente importante.


Entonces yo entendía, después de leer y releer el libro que ella entendía que en el país hay muchas jóvenes que a los 18 años, que a los 13 años tienen familia, tienen hijos. Yo he entendido también que ella, además de ser madre joven, ella también es hija de madre soltera. Ella nunca tuvo el respaldo del padre, el padre nunca la reconoció, pero tuvo un gran corazón, tuvo una gran bondad que cuando regresó lo primero que hizo fue buscarlo. Cuando estaba muy grave, ella, siempre lo acompañó. Ella no perdió ese valor de entender que las personas también necesitan de ese acercamiento humano.


Cada vez que leo o releo el libro voy encontrando por qué para mí Margarita, es como mi principal maestra, mi principal formadora, porque con ella hemos construido mis valores, a ella debo mi personalidad, a ella debo mi personalidad.


Eso es lo que les quería comentar, también compartirles estas ideas que he escrito.


Es para mí, un honor y un orgullo presentarles este libro, en el que se resume la vida de mi esposa Margarita. He de decir, desde su sencillez, ella no era muy partidaria de la publicación de este libro, ha sido la constancia y la visión de nuestra hija Claudia lo que ha hecho posible que finalmente Margarita accediera que este libro vea a luz.


Yo sé muy bien que la escuela donde se ha forjado Margarita ha sido la del compromiso social. Crecimos en los mismos pueblos, nos conocimos muy jóvenes, de modo que soy testigo de su duro trabajo cotidiano para que juntos sacáramos la familia adelante. De sus vivencias en carne propia junto a sus compañeras de la dureza de la fábrica y de sus luchas, de su caminar siempre adelante en su andadura política.


Margarita nos cuenta su vida sin darse ella importancia, sin embargo su emotiva narración tiene una fuerza que se proyecta como luz propia y de ese modo su propia historia despierta un interés en quien la lea.


A mí, en particular su relato me ha permitido y me ha invitado a reflexionar sobre los años vividos. Muchos años juntos y otros separados. Y cuando pienso en ella, lo primero que se me ocurre es dar gracias a la vida, por haberme casado con una mujer extraordinaria.


En medio de muchas dificultades nunca hubo reproches ni siquiera una duda por la decisión que juntos tomamos de trabajar por un país libre de dictaduras.


Puedo afirmar que he aprendido mucho de Margarita, de su manera de ver la vida, de su inteligencia, de su valentía, de su conciencia, de su capacidad de trabajo. Cómo no voy a ser partidario ferviente de la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, de la perspectiva de género en las políticas públicas y en la vida privada, ella me ha enseñado tanto, veo en Margarita a las mujeres del país movidas por el anhelo de alcanzar sus derechos.


Así cómo en el compromiso de Margarita por las luchas, reconozco a las mujeres salvadoreñas decididas a cambiar la historia. Ella ha sido y es mi mejor maestra. Y como he dicho recientemente, es importante, decisivo, que más mujeres formen parte del Gobierno de este país, y de nuestro partido de ese modo todo va a ser mejor.


Amigos y amigas, una biografía preserva una vida en su totalidad. Estoy seguro que este relato de Margarita establecerá un puente entre las generaciones con nuestras nietas y nietos, inculcando en ellos un sentido de orgullo y pertenencia, transmitiendo una defensa acérrima de los valores cívicos, así como de la libertad y de la igualdad. Por ello también me siento muy satisfecho.


Quiero destacar algunos episodios contados en el libro, recuerdo con especial nostalgia nuestros años de juventud. Éramos muy jóvenes cuando nos casamos, no disponíamos de recursos materiales, no gozábamos de un patrimonio, pero teníamos un tesoro, nos teníamos a nosotros.


Solo es bendición para juntar nuestras vidas y crear una familia, a la vez nos volcamos en la tarea de servir al pueblo. Una letra hecha canción del genial poeta uruguayo Mario Benedetti, dice: si te quiero es porque sos mi amor, mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos.


Nos lanzamos a la vida sin paracaídas como muchos jóvenes de nuestro país, hartos de que el régimen nos robara la vida, y en medio del riesgo y del tiempo dedicado a las luchas fueron naciendo nuestros hijos, acontecimientos que generaron en nosotros mayor inquietud debido a la gran represión.


Margarita narra bien esos años en la clandestinidad capitalina en los que ella hizo frente al miedo motivado por las rondas policiales a pocos metros de nuestras casas de seguridad. Agradezco a Margarita por ese ejercicio de su memoria, que me hace ver mejor, muchos años después, todo el mérito de los riesgos corridos.


Para finalizar quiero expresarles que unos días después de ganar las elecciones de 2009, Margarita me propuso aprovechar la vicepresidencia para darle impulso a un programa de apoyo a comunidades deprimidas, especialmente de los ámbitos productivos y de formación, con el objetivo de dar viabilidad y sostenibilidad a familias sumergidas en extrema pobreza.


Me pareció una gran idea y enseguida Margarita puso en marcha un equipo humano comprometido, diversos programas tomaron vida en comunidades de nuestro país dando esperanzas a miles de personas. Ella lo cuenta en su libro y a la vez anuncia que desde la presidencia de la República estos programas que incluyen becas, tendrán más apoyo y ella estará al frente de nuevos desafíos. Estará y hará todo así como asumió todos los retos durante su vida.


Por ahora, les invito a conocer a Margarita a través de este libro, mujer que ha compartido casi toda su vida conmigo.


Muchas gracias.

 



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