Con llamado a la convergencia y unidad, hija del Che dejó Chile

8 de Mayo de 2013 | 

“De poco sirve la lucha aislada por intereses sectoriales. Es necesario aunar objetivos y estrategias que abarquen a todas las fuerzas de la sociedad”


Por Juan Jorge Faundes

 

Enfatizando la necesidad de que trabajadores, estudiantes y la diversidad de sectores sociales articulen una organización y lucha por un gran objetivo común de transformación de la sociedad neoliberal en aras de un mundo fraternal y socialista, Aleida Guevara March, hija de Ernesto Guevara de la Serna, el Che, se despidió de Chile en un acto celebrado en el auditorio principal de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que fue presidido por Cristián Cuevas, presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores del Cobre (CTC) y de la mesa directiva de la CUT, y por Horacio Fuentes, presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Metalúrgicos (Constramet). La presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, no pudo asistir por encontrarse en Bruselas en actividades propias de su cargo, pero dos días antes, ambas se habían encontrado y saludado en el set de TV del programa Cadena Nacional del canal Vía X.


Tanto Cuevas como Fuentes, quienes dedicaron algunos minutos iniciales para saludar a Aleida, subrayaron la vigencia del Che Guevara y de su pensamiento en las luchas de los trabajadores por hacer efectivos sus derechos en el contexto de la actual sociedad neoliberal.


Por su parte, Aleida reiteró un llamado que fue uno de los ejes de su discurso en Chile ante estudiantes y organizaciones sociales y sindicales. “De poco sirve la lucha aislada por intereses sectoriales. Es necesario aunar objetivos y estrategias que abarquen a todas las fuerzas de la sociedad”.


Como un particular símbolo de la unidad en la diversidad, en primera fila estaba sentado el activista Víctor Hugo Robles, autodenominado “El Che de los gays”. Estaba vestido con su clásica boina calada al estilo del Che, coronada por una estrella de lentejuelas: “En la @Cutchile escuchando a @ccuevasz que presenta a #AleidaGuevara, hija del #Che!”, escribió en su Twitter al comenzar el acto. Desde la testera, Aleida lo veía reír, aplaudir y ser uno de sus más activos oyentes. Al terminar las alocuciones, Víctor Hugo, que en su Twitter se autodescribe como “periodista, activista y apóstata”, departió unos momentos con Aleida. Al día subsiguiente, miércoles 7, marchaba junto a miles de estudiantes exigiendo una educación gratuita y de calidad.

 

Otro de los ejes centrales del discurso de Aleida en sus reuniones con estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales, fue subrayar la relevancia de los pueblos originarios y en particular del pueblo mapuche que en Chile resistió la invasión española primero y la chilena después. En la actualidad, el pueblo mapuche (gente de la tierra), que habita la zona conocida como La Araucanía, 700 kilómetros al sur de Santiago, lucha contra las empresas forestales y terratenientes chilenos en procura de la recuperación de las tierras ancestrales y la autonomía del territorio comprendido al sur del río Biobío, unos cinco millones de hectáreas que en mapudungun (lengua de la tierra) recibe el nombre de Wallmapu (tierra-que-nos rodea). Hay varios presos políticos mapuche encarcelados, entre ellos, Héctor Llaitul, líder la Coordinadora Arauco Malleco (CAM). 


Poco antes de partir, Aleida recibió un ejemplar de la novela histórica Vientos de Silencio (Planeta, 1999), que narra la historia de Francisco de Paula Frías, primer mártir del periodismo chileno, a fines del siglo XIX, asesinado por su activa defensa de los mapuche. También se le regalaron algunas artesanías propias de este combativo pueblo.


Sobre el tema, dijo en su presentación en el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile: “Los países de nuestra América, que tienen el privilegio de tener culturas autóctonas, son incapaces de darse cuenta de la importancia que tienen estas poblaciones indígenas para nosotros, las subestimamos muchas veces. Uno se gradúa como médico y va a una población indígena, como me ha pasado a mí, y claro, ¡llego yo médico, voy a ayudar, soy solidaria, soy Teresa de Calcuta!… ¡ah!, cuando llego ahí y escucho las cosas, aprendo, pero aprendo muchísimo. Yo aprendí con una mujer guayú, por ejemplo a ser mejor profesional de la salud, porque esa mujer guayú se negaba a ser atendida por un médico blanco y le preguntamos por qué, por qué se negaba. Ella dijo: ‘no entiendo qué importancia tiene para este médico blanco mi nombre, mi apellido, mi edad, mi dirección, si a mí me duele otra cosa’. A partir de ese momento, cada vez que alguien entra a mi consulta yo le pregunto en qué le puedo ser útil, cómo puedo ayudarlo y después, si me acuerdo nombre, apellido dirección y toda la cosa estadística.”


Sarai, una estudiante que no pudo estar presente en la Universidad de Chile, posteó a Mauricio Leandro, estudiante que transcribió y subió a la web la presentación de Aleida: “Yo no pude asistir, los viernes en la mañana voy a la cárcel de mujeres de san Joaquín; tenía dos opciones: ver a Aleida o ir para allá, en serio que no sabía qué hacer, preferí el compromiso, a las mujeres, a mis amigas de los viernes y en las cuales pienso en la semana. Era la mejor manera de honrar la visita de Aleida, gracias por la transcripción!! Nos vemos compa…”


Aleida Guevara estuvo en Chile para lanzar la editorial Ocean Sur Chile, tanto en sus áreas de distribución de libros en todo el país (que adelanta la empresa “El Retorno a Itaca”) como de venta directa en la librería “América Nuestra” (inaugurada por Aleida en el Patio Bellavista, Pío Nono 73, local 60). Ocean Sur es filial de Ocean Press, y ambas publican las más relevantes voces del pensamiento revolucionario, así como la historia de nuestros pueblos, la trayectoria de los movimientos sociales y obras de  teoría política y filosófica de izquierda.

 



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