Evo Morales tras su reelección como presidente de Bolivia

Bolivia, un amor desenfrenado por la libertad

7 de Diciembre de 2009 | 

Evo Morales renueva su mandato con el 63% de los votos y el MAS obtuvo la mayoría en las dos cámaras de la Asamblea Legislativa en Bolivia


Bolivia, un amor desenfrenado por la libertad.
Simón Bolívar
 
No por anunciado, el proceso electoral más importante realizado hasta hoy en la historia de Bolivia, ha despertado menor interés. Ha sido por el contrario uno de los acontecimientos históricos de mayor seguimiento en el país, en Latinoamérica y en el mundo.

De una población estimada en edad de votar (mayores de dieciocho años) que alcanza los 5 841 060 habitantes, en solo setenta y cinco días fueron empadronados y habilitados para votar 5 138 583 electores. Se trató de  un  registro biométrico que se realizó por primera vez en Bolivia con una participación impresionante, que evidenció la voluntad popular de expresar su voto en estas elecciones. También por primera vez en la historia política de Bolivia han votado bolivianos que residen permanentemente en el exterior. Una representación de los emigrados bolivianos en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos ejerció su voto en este proceso.

Nunca antes los otrora preteridos millones de campesinos, indígenas, y personas en general de origen humilde, sintieron tanto la imperiosa necesidad de votar. Por primera vez sienten que su voto es importante porque por primera vez se les tiene en cuenta para llevar adelante el proceso de transformaciones profundas que tiene lugar en Bolivia y que ha permitido que este país se conozca hoy en el mundo por su dignidad, por convertirse en una voz en defensa de sus pueblos  por la recuperación de sus riquezas en beneficio de su pueblo, por la búsqueda incesante de un futuro mejor y más justo para todos sus hijos.

El resultado abrumador de hoy en las elecciones generales de Bolivia, no es un hecho fortuito, o resultado de una exitosa o costosa campaña electoral. Es el resultado de una gestión realizada por un Presidente que ha venido gobernando en estos cuatro años cumpliendo con un postulado que se propuso desde los propios inicios de su gobierno en enero de 2006: “sometido” o “subordinado” al mandato del pueblo.

En solo cuatro años, el gobierno de Evo Morales ha demostrado cuánto se puede hacer a favor del desarrollo productivo de un país y  el mejoramiento de las condiciones de vida de un pueblo mayoritariamente abandonado durante siglos.

Algunos datos grafican esta realidad: la rápida recuperación de los recursos naturales del país, particularmente de los hidrocarburos y la minería, así como la implementación de políticas orientadas hacia la industrialización y el desarrollo tecnológico más allá de ser simples proveedores de materias primas; la realización de un proceso de alfabetización y post-alfabetización en todo el país  para llevar la luz del saber a las grandes mayorías olvidadas, y que en menos de tres años permitió declarar a Bolivia como el tercer territorio libre de analfabetismo en América Latina y que hoy avanza hacia la elevación

del conocimiento de los ya alfabetizados; el desarrollo de políticas sociales de apoyo a sectores sensibles como la niñez (Bono “Juancito Pinto”), los ancianos (Renta “Dignidad”); las madres embarazadas y los bebés menores de dos años (Bono “Juana Azurduy”); la implementación de una política de reforma agraria que ha permitido ordenar la propiedad de la tierra y recuperar para utilización colectiva más de 70 millones de hectáreas en todo el país y reducir significativamente la explotación de grandes latifundios; el desarrollo de políticas financieras basadas en la austeridad y la transparencia, que han permitido elevar las reservas financieras internacionales de apenas 1500 millones de dólares en 2005 a más de 8 200 millones en 2009; el incremento y diversificación de los vínculos comerciales internacionales; el desarrollo de políticas de atención y acceso a los servicios de salud y formación de recursos humanos propios, encaminadas a convertir la salud en un derecho humano realizable para todos.

Muchos crecimos creyendo el “fetiche” de que Bolivia era uno de los países más pobres del mundo. Parecería que fue lo que nos hicieron creer quienes estaban muy interesados en ocultar cuánto se robaba y se entregaba a otros fuera del país.  Qué  sorpresa, sin embargo, descubrir que Bolivia es, aún después de haber sufrido una brutal depredación, probablemente uno de los países  más ricos de nuestro hemisferio, por demás hoy el país que mejor está sorteando los implacables efectos de una crisis financiera y económica internacional que golpea duramente incluso a los países más ricos y desarrollados.

Algunos datos sustentan esta realidad:

    • El PIB boliviano ha crecido en estos cuatro años más que en las tres últimas décadas, a un promedio del 5,2%
    • Se estima un crecimiento anual para este año 2009, aún con el impacto de la crisis internacional,  de entre un 3 y un 4%.

La victoria sólida de hoy ratifica la consolidación de un proyecto que comenzó con 53.74% en las elecciones generales del 2005 y se amplió en agosto de 2008 durante el referendo “ratificatorio”, al alcanzar Evo Morales un 67.41%. En enero de 2009 se aprobó en referendo popular la nueva Constitución Política del Estado, con un 61.43%. Este voto significó un espaldarazo al proceso de cambio y a la construcción de un nuevo Estado boliviano.  La victoria de este domingo, con más de un 62% de apoyo según datos preliminares,  es sin duda la confirmación de que  lo que el pueblo boliviano realmente quiere es la continuidad y consolidación del proceso de cambio en Bolivia.

Los medios hablan de un país “evolizado” como si el voto de apoyo y los crecientes niveles de aprobación del líder boliviano respondieran a un simple fanatismo o  devoción, soslayando el hecho de que Evo Morales es un ícono popular en virtud de  un liderazgo genuino ganado a fuerza de ejemplo, trabajo y convicción, frente a una oposición hueca y maltrecha que no ha sido capaz ni de dar la batalla, por demás acéfala y carente de todo programa de gobierno, desprestigiada y descolocada en el ámbito político.

Se trata de un Presidente que no descansa, que se nutre de su pueblo, de sus necesidades y añoranzas, a través de un contacto permanente; un Presidente que trabaja veinte de las veinticuatro horas que tiene el día, que viaja por el país sin cesar y al que no han podido detener los brutales intentos de los sectores de oposición, desarticulados y debilitados pero no derrotados, por  obstaculizar su gestión, dañar su imagen e incluso de eliminarlo físicamente, llevados a cabo en estos 4 años de gobierno.

Evo es un líder carismático que ha creado una gran sintonía  con el pueblo. Un hombre que destaca por su honestidad,  su generosidad, su sinceridad extrema. Es un hombre muy crítico y riguroso consigo mismo, que no se preocupa por el destino de su vida, un hombre que todos los días entrega su vida a los demás. Un hombre de una inteligencia y una lucidez política sumamente aguda, con una gran habilidad para unir, para articular, para integrar la historia de su país y tomar decisiones certeras.

La obtención de los necesarios dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional es —sin dudas— el logro más importante de este proceso electoral. El nuevo balance de fuerzas en el órgano legislativo permitirá al Presidente Evo Morales gobernar y avanzar las leyes y los proyectos que hasta ahora han “dormido el sueño eterno en el Senado, gracias al freno efectivo de la derecha boliviana que hasta ahora detentaba el control de esta entidad.

Otro logro significativo es la victoria de las autonomías en los cinco departamentos donde se votó (La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, y Chuquisaca), victoria que es asimismo una victoria de las políticas del gobierno en este tema, tras rescatar una bandera que había sido esgrimida de manera oportunista por la oposición. Con este resultado se consolida el modelo administrativo de gobierno descentralizado, que se implementará ahora en los 9 departamentos del país.

La victoria del pueblo boliviano en esta batalla memorable del 6 de diciembre de 2009, coloca al gobierno frente al reto de proteger y consolidar el cambio, preservar los logros y multiplicarlos;  cumplir con las enormes expectativas creadas para los próximos cinco años en una población que mayoritariamente ha decidido no retroceder al pasado de neoliberalismo de los últimos veinticinco años, ni al de vergüenza y degradación social de los últimos quinientos.

No hay marcha atrás en la historia de Bolivia, esa historia emancipadora de luchas y frustraciones, donde la verdad permaneció enterrada y excluida por siglos, y que se abre paso aceleradamente, en medio de un proceso de descolonización  que en estos tiempos permite reescribir sus páginas y reivindicar a sus héroes. El compromiso del proceso de cambio con esa historia, es el acicate principal para mirar con esperanza hacia el futuro, un futuro mejor para una Bolivia nueva.
 
Tomado de Cubadebate


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