Hugo Moldiz

Bolivia está planteando la construcción de un nuevo paradigma

22 de Junio de 2010 | 

Entrevista al intelectual boliviano Hugo Moldiz Mercado: «no necesitamos solo una nueva manera de producir y de distribuir riqueza, sino una nueva manera de relacionarnos con el Planeta»


por Manola Romalo

Hugo Moldiz Mercado (46 años) es abogado, comunicador social y magíster en relaciones internacionales. Estudioso de las relaciones de América Latina con Estados Unidos, ha sido corresponsal de la AFP. Actualmente es director del semanario La Época de Bolivia. Forma parte del consejo editorial de la revista de análisis político Contexto Latinoamericano. Es autor de Balance de los gobiernos de izquierda en América Latina, Bolivia en los tiempos de Evo, ¿Reforma o revolución en América Latina? El proceso boliviano y otros trabajos.

Entre finales de abril y principios de mayo, Bolivia ha sido el terreno de agitaciones sociales: partes de la COB se manifestaron exigiendo incremento de salarios, dos comunidades campesinas se enfrentaron durante algunos días para implementar una planta de cítricos. ¿Ha habido injerencia de agencias estadounidenses?

—El conflicto tuvo dos aristas: una visible y otra encubierta. La primera fue la poca capacidad que el gobierno y las partes en conflicto tuvieron para ponerse de acuerdo. La realidad demostró después que era altamente posible, dada la naturaleza del gobierno y su principal base social.

»La segunda tiene que ver con la subversión. Las agencias estadounidenses, particularmente la USAID (United States Agency for International Development, por sus siglas en inglés),[1] han estado presentes en el conflicto que se vivió en Bolivia entre abril y mayo, cuando se enfrentaron dos comunidades del norte de La Paz: Caranavi y Palos Blancos por la ubicación de una planta de cítricos que finalmente será instalada en ambas comunidades. Realizadas algunas averiguaciones, hay ciertos elementos como para pensar que la USAID ha estado alentando tanto la protesta de la población de Caranavi, como la de la población de Palos Blancos.

»Es decir, no es que se parcializó con uno de los sectores, sino más bien que atizó el fuego en ambas poblaciones. Sin embargo, una anotación importante: la USAID no ha creado el problema —eso sería darle en este momento un poder que no lo tiene— pero ciertamente ha explotado muy bien la disputa que ambas comunidades tenían por la instalación de una planta de cítricos».

¿Qué pruebas hay?

—Hay dos pruebas bastante contundentes y que deberían servir para hacer una investigación más profunda. La primera demuestra la relación económica y política de uno de los principales dirigentes de Caranavi —Acho—, quién tenía por un lado, una relación anterior con una Dirección de control de coca. La segunda demuestra la relación de algunos dirigentes de Palos Blancos con la USAID. Aquí tengo en mis manos precisamente otra documentación que da cuenta de la relación de la FESPAI (Federación Sindical de Productos Agropecuarios de Iturralde-Alto Beni) con una organización estadounidense que canaliza recursos de USAID. Es la “Wildlife Conservation Society”[2].

»Un dirigente de apellido Mollarico también ha recibido, junto a otros, recursos financieros, por lo menos en los últimos dos años. Los recursos destinados hacia la Federación en el último año son de 10 000 dólares. Pero, más allá del monto que se haya destinado a estos dirigentes, que en términos cuantitativos no es alto, llama la atención que esos dirigentes —vinculados al proceso de cambio— hayan ignorado las afirmaciones del presidente Morales, quien ha señalado lo peligroso de la presencia de las agencias de EE.UU. en Bolivia. Por lo tanto es un hecho político a tomar en cuenta».

¿Cuál es?

—El hecho político es que la presencia de los Estados Unidos en Bolivia ha tenido prácticamente dos ejes: un eje de desestabilización sistemática y silenciosa a través de agencias —muchas de ellas han funcionado con recursos directos de la USAID,[3]— vinculadas a programas de educación, acción cívica, apoyo a mujeres, a derechos humanos, etc., un proceso de subversión solapado, encubierto. Pero demás, ha tenido también un eje de acción directa, de confrontación directa con el Gobierno.

»Es lo que ha sucedido durante la presencia del embajador de Estados Unidos Philip Goldberg [4] en Bolivia, cuando de una manera absolutamente abierta y prepotente paraba más en el departamento de Santa Cruz, al oriente de Bolivia, que en la propia La Paz, donde está la sede de la Embajada de los Estados Unidos. Goldberg (5) se reunía con quienes trataron de alentar la división, la violencia en el país, a través de un golpe cívico-prefectural que contó incluso con la presencia de personas reclutadas en el exterior que tuvieron experiencia en la  división de Yugoslavia.

»Entonces, lo que ha pasado en abril y mayo es nada más que la expresión de una de las dos modalidades de injerencia que Estados Unidos[6] desarrolla para subvertir el proceso de cambio boliviano. De ahí que esté plenamente justificada la expulsión de Golberg en septiembre de 2008, aunque seríamos ingenuos si pensamos que la maquina subversiva ha dejado de funcionar».

¿Cómo se manifiesta hoy la presencia estadounidense en Bolivia?

—A pesar de que en septiembre de 2008 el gobierno boliviano expulsó al embajador estadounidense, la presencia de EE.UU. en Bolivia se mantiene. Yo diría, por un lado, que se mantiene de manera absolutamente encubierta. Voy a dar un dato, como ejemplo: La NDI y el IRI —los brazos políticos tanto de demócratas como de republicanos— están cerrando sus oficinas en Bolivia. Pero al mismo tiempo el Centro Carter está ampliando su presencia en Bolivia y está reclutando entre sus funcionarios a muchos ex-empleados de ambos institutos políticos.

Trabajan en turno: mientras que unos se van, llegan otros.

—Y lo mismo pasa actualmente con las otras subcontratistas de la USAID. A veces está la DAI (Development Alternatives, Inc.), otras la Chemonics, luego la Casals & Associates, Inc. Y así sucesivamente. Hay una suerte de rotación con la presencia de este tipo de organizaciones estadounidenses en Bolivia. La DEA, por ejemplo, que ha sido expulsada de Bolivia el 1 de  febrero de 2009,  trabaja sin embargo en la frontera de Brasil con Bolivia atendiendo los mismos problemas que atendía dentro del país.

»Así se debe entender la injerencia que hizo el candidato de la burguesía a la Presidencia de la República, José Serra, el 27 de mayo, acusando al gobierno de Bolivia de ser cómplice en el tráfico de drogas, específicamente de cocaína, hacía ese país[7]. Esta declaración de Serra no sería posible si no tuviera elementos informativos manipulados que tiene la DEA (“Drug Enforcement Administración” por sus siglas en inglés) sobre el movimiento del narcotráfico en Bolivia. Este es un tema político. Pero hay un elemento adicional.

»Hace poco ha sido secuestrado en Bolivia un narcotraficante de nombre William Rosales, cuyo paradero se desconoce y que ha permitido poner al descubierto la profunda penetración que el narcotráfico ha hecho en la policía boliviana. Pero existen algunos indicios de que Rosales fue herido hace más de cuatro o cinco meses en Bolivia, luego trasladado a una clínica en la que contó con la protección, según se dice, de algunos policías. Lo curioso es que Rosales y el capitán Araujo —al que se lo acusa del secuestro y el asesinato de seis guardaespaldas y colaboradores de Rosales—, tenían relaciones con la DEA desde hace más de dos años.

»Entonces, estos hechos podrían dar un cuadro preliminar el cual, sobre un hecho real —de narcotráfico—, se pretende usar como un arma política con la intención de hacer ver a Bolivia como un país de narcotraficantes. Hay que seguir las pistas y sobre todo la forma como se desarrolle la subversión estadounidense los próximos meses».

¿El gobierno de Evo Morales conoce las actuaciones subversivas presentes de esas agencias estadounidenses?

—No podría ignorarlas. Creo que, sin embargo, hay un tema de relación de fuerzas. Y es que el gobierno, más allá de haber expulsado a la DEA, a la USAID, al embajador Goldberg, poco o nada puede hacer para evitar una presencia externa de los Estados Unidos en el país. Para evitar injerencias se tiene que contar con estados muy fuertes, con estados vigorosos. No hay que olvidarse de que Bolivia, después de más de 183 años, está intentando construir un Estado que nunca ha tenido.

»Entonces, uno de los desafíos que tiene el presidente Morales, su Gobierno, es encontrar la manera de evitar que el aparato subversivo de Estados Unidos se siga moviendo en el país. Hay, con seguridad, una presencia solapada, subterránea, de agentes, nacionales y extranjeros, al servicio de Estados Unidos en varias instituciones estatales».

En el referéndum histórico del 25 de enero de 2009, 61,43% de los bolivianos ha votado la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. ¿Cuáles son los cambios fundamentales para la población de origen indígena? 

—La nueva Constitución tiene básicamente dos pilares centrales: por un lado, el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado boliviano y segundo, la incorporación de cuatro tipos de autonomía. Ambas tienen, obviamente, vinculación. El reconocimiento de lo plurinacional significa que Bolivia deja de ser un estado monocultural —que fue una característica del colonialismo— y se convierte en un estado que, además de reconocer a la nación boliviana, reconoce la existencia de otras treinta y seis naciones indígenas y originarias que existieron antes de la llegada de los españoles a finales del siglo XV. Eso es una primera cuestión que hace justicia.

»Ahora, reconocer el carácter plurinacional del país no implica reconocer solamente la existencia de diferentes maneras de hablar, de vestir o de comer. Implica reconocer que en este país existen diferentes órdenes civilizatorios, además de la civilización moderna. Estos otros órdenes civilizatorios no modernos, que tienen profunda relación con la naturaleza, tienen distintas maneras de producir, de distribuir, de hacer política, de concebir la democracia, de administrar justicia y de las relaciones humanas. Esa es la importancia de reconocer el carácter plurinacional del país y que se complementa con el tema de la autonomía.

»Hablando de la autonomía, hay que hacer dos precisiones importantes: la primera es que nunca el gobierno ni los movimientos sociales que protagonizan este proceso revolucionario en Bolivia se opusieron a la autonomía, que es lo que muchos medios de comunicación, incluso de izquierda en el exterior, han tergiversado y confundido. A lo que se opuso el gobierno y los movimientos sociales era a que la autonomía sea solamente departamental. Bolivia está dividida en departamentos, provincias, municipios y regiones (hay también cantones y otras unidades territoriales más pequeñas), pero las más importantes son las cuatro. Pero la oligarquía de este país quería solamente autonomía departamental».

¿Por qué?

—Era la manera de construir oposición al presidente Morales. Porque una vez que la burguesía agroindustrial y latifundista había perdido el control del gobierno nacional, lo que querían los prefectos de la oposición era alojarse, es decir, defender sus intereses desde los gobiernos departamentales. Entonces la propuesta del gobierno y de los movimientos sociales a la Asamblea Constituyente era reconocer cuatro tipos de autonomía: departamental, regional, municipal y autonomía territorial indígena. Las cuatro tipos de autonomía tienen igual jerarquía ante la Constitución, ninguna es más que otra.

»Por lo tanto, lo que estamos viendo con esta Ley de Transición es nada más que operativizar una verdadera democratización del poder político en Bolivia. El poder político baja, no se queda solo al nivel del gobierno nacional ni tampoco se queda en gobiernos departamentales, sino que baja hasta el último, hasta la unidad territorial más pequeña; por eso es la autonomía indígena, donde los indígenas aplicarán la democracia comunitaria en la forma de elección de sus autoridades, en la administración de sus recursos.

»Estos cuatros tipos de autonomía con igualdad jerárquica ante la Constitución, son otra de las maneras de la ampliación de la democracia en Bolivia.

»De los cuatros tipo de autonomía, a mi juicio, la más importante es la autonomía territorial indígena. Porque de la autonomía territorial indígena es de donde el gobierno puede ir construyendo lo que llama el socialismo comunitario, para ir pasando de una experiencia local a un modelo de aplicación nacional».

¿De qué manera?

—En la Constitución boliviana se establecen tres tipos de democracia: la democracia representativa, la democracia directa y participativa y la democracia comunitaria. Todos sabemos que la democracia representativa es una democracia que expresa la forma de organización capitalista moderna en la sociedad. La democracia participativa es la consulta, el referéndum y otras formas de participación del pueblo en las construcción de decisiones. Y la democracia comunitaria implica más bien que la pluralidad no se construye desde los partidos políticos, que las decisiones no parten de la diferenciación entre sociedad política y sociedad civil que hace la modernidad, que los poderes no están divididos, sino que la igualdad sustantiva y la pluralidad sustantiva se construye desde la comunidad.

Al contrario de los pueblos indígenas de América Latina que practican este tipo de democracia desde siglos, la izquierda europea tarda en encontrar el camino para salir del desastre político-económico traído por el neoliberalismo de los últimos veinte años...

—Es muy difícil que Europa entienda esto. Europa debe estar convencida de una cosa, incluyendo a la izquierda europea: en Bolivia hay una crítica radical a la modernidad. Y la modernidad implica una forma de ver el mundo. Y desde Bolivia se han ido recuperando otras formas no capitalistas de ver el mundo, incluso recuperando el pensamiento de Marx. Para mí Marx tuvo una crítica radical a la modernidad, porque criticar la modernidad es criticar el capitalismo.

»A mi juicio, lo que se está planteando desde Bolivia es la construcción de un nuevo paradigma que resuelva ya no solo la manera en que los hombre producen y distribuyen la riqueza, que fue el paradigma que alentó a la izquierda a luchar contra el capitalismo en Europa. Hoy ese paradigma es insuficiente. La humanidad ya no solamente necesita una nueva manera de producir y de distribuir riqueza, la humanidad necesita una nueva manera de relacionarse con el Planeta, es decir, de reproducir la vida. Ya no se trata de una interpretación esotérica o metafísica: el Planeta está cada vez en riesgo y junto al Planeta el ser humano...».

Basta mirar la actual catástrofe ecológica creada por la British Petroleum en el Golfo de México, visto que los Estados Unidos no quieren promulgar leyes para controlar a las multinacionales del petróleo...

—Hay terremotos donde no tenía que haber, hay inundaciones donde no tenía que haber, hay sequías donde se suponía que no debía haber; entonces el Planeta no requiere del acuerdo impuesto en Copenhague, y que al parecer quiere volver a ser repetido en diciembre de este año en Cancún (México). El Planeta necesita una nueva manera de vivir, de producir, de pensar, es una nueva manera de reproducir la vida. Esto es lo que se está intentando construir desde Bolivia, a pesar de las contradicciones que pueda haber en el desarrollo de esta revolución.

»Este es el modesto aporte que Bolivia le quiere dar al mundo, incluso a la izquierda europea que a veces se olvida mucho de los grandes aportes de Marx. En Bolivia, el sujeto transformador no es la clase obrera, porque este es un capitalismo distinto al europeo, tanto a la realidad europea de los siglos XIX y XX, como a la Europa del siglo XXI en la que la relación capital vs. trabajo ha adoptado múltiples formas en los últimos quince años. El sujeto revolucionario en países como Bolivia es un sujeto campesino, indígena y popular que reúne en sí mismo a la clase  —por tanto la lucha anticapitalista— y a las naciones —por tanto lucha anticolonial—. Entonces del desconocimiento de esa realidad nacen las dificultades que se tiene desde Europa y su racionalidad moderna para entender lo que está pasando en Bolivia.

»Países como el de Bolivia no tienen más otra opción de luchar contra cualquier forma de expresión del capitalismo. De allí que el presidente Morales señale siempre el carácter anticapitalista de esta revolución. Hay que estar convencidos, sin embargo, de que la transición del capitalismo a una sociedad socialista y comunitaria será larga. La transición será muy larga, porque habrá que considerar factores internos y externos.

»La revolución debe ser planetaria o al menos continental para avanzar, pero al mismo tiempo no hay que pensar que es simultánea. Cuba le ha aportado a América Latina con más de cincuenta años de resistencia, ahora Bolivia, donde se tienen más condiciones objetivas para el “salto” respecto de otros países, debe sumarse a esa irradiación emancipadora.

»Pero una cosa es segura: en Bolivia se han dado pasos que a mi juicio son irreversibles. Y la irreversibilidad está: 1) en la gran inclusión indígena y campesina, 2) en el proceso de democratización, porque hay un desborde de la democracia formal y representativa, hay en construcción una democracia que no tiene límite. Es una sociedad cada vez más efectivamente democrática y no formalmente democrática, como en otros países del mundo, donde la democracia se reduce solamente al voto del ciudadano. Esto hace una revolución democrático-cultural desde el punto de vista de la transformación del sistema capital».

 

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Notas:

1. Fondos de la USAID para desestabilizar a Bolivia: http://www.jeremybigwood.net/BO/2008-USAID/20061219.1107-BO-USAID-F-00322-DRL_funding-email.pdf

2. Wildlife Conservation Societiy, agencia de la USAID: http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PDACM888.pdf 

3. Investigación del periodista Jeremy Bigwood sobre las actividades de la USAID en Bolivia: https://nacla.org/node/5094

4. Carta abierta de la publicista canadiense Naomi Klein: http://www.naomiklein.org/articles/2008/09/open-letter-regarding-bolivia

5. http://www.bigwood.biz/Bolivia_docs/20070214-BO-DoS-U.S._Embassy_lunch_%7Bcooption%7D_of_indigenous-.pdf

6. En otro documento desclasificado, uno de los puntos dice claramente: “Más seguimiento y apoyo a los pasantes indígenas en la USAID y la Embajada, para construir y consolidar una red de graduados que aboguen por el Gobierno de Estados Unidos en áreas claves: http://www.jeremybigwood.net/BO/2008-USAID

7. http://latercera.com/contenido/678_263267_9.shtml


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