Aleida Guevara, hija del Che: “Una izquierda sin apoyo popular es un adorno”

16 de Mayo de 2013 | 

Entrevista a Aleida Guevara publicada en el número 781 de la revista chilena Punto Final


Por Juan Jorge Faundes

 

¿Cómo poder retratar a la hija del Che, Aleida Guevara March, esta pediatra de 52 años, después de seis intensos días de acompañarla en todo momento, de estar pendiente de su agenda, de las presentaciones, de las entrevistas, de la seguridad y de los más diversos detalles para que su estadía en Chile fuera lo más fructífera para ella y sobre todo para los jóvenes, trabajadores y organizaciones sociales con las que se reunió? No digo “placentera”, porque me terminaría de odiar, a pesar de su paciencia para andar de conversatorio en conversatorio y de entrevista en entrevista y terminar cada día agotada, ya avanzada la noche, como ese viernes 3 de mayo en Valparaíso, reunida desde las siete y media de la tarde en el centro de eventos Samba & Canuta con un par de centenares de dirigentes de organizaciones sindicales, sociales y comunitarias del puerto. Entre pregunta y pregunta terminó iniciando el regreso a Santiago a las once de la noche y no a las nueve como quería. Es que cada pregunta merecía de Aleida especial atención, yo diría que cariño. Cuando llegó la hora de poner fin al acto, Aleida invitó a que la acompañaran a entonar la Plegaria de un Labrador de Víctor Jara: “Levántate y mira la montaña / de donde viene el viento, el sol y el agua. / Tú que manejas el curso de los ríos, / tú que sembraste el vuelo de tu alma. / Levántate y mírate las manos / para crecer estréchala a tu hermano. / Juntos iremos unidos en la sangre / hoy es el tiempo que puede ser mañana. / Líbranos de aquel que nos domina / en la miseria. / Tráenos tu reino de justicia / e igualdad. / Sopla como el viento la flor / de la quebrada. / Limpia como el fuego / el cañón de mi fusil. / Hágase por fin tu voluntad / aquí en la tierra. / Danos tu fuerza y tu valor / al combatir…”

 

El canto de Aleida fue coreado por esas voces rudas de sindicalistas pesqueros, de trabajadores portuarios, de pobladores de los coloridos cerros, de mujeres de hierro, de hombres canosos que vivieron la persecución, la cárcel y la tortura, el combate o el exilio. Pensé que así debió ser el embrujo convocante de Juana de Arco, de sor Juana Inés de la Cruz, de Policarpa Salavarrieta, Javiera Carrera, Rosa Luxemburgo, Emma Goldman, Dolores Ibárruri, Eva Perón, Soledad Barrett, entre tantas mujeres líderes y heroínas. Y de la hermosa Guacolda, la mujer de Lautaro, lamngen mapuche pelirroja, pues en mapudungun su nombre viene de wa-kelü, que significa maíz rojo. Y allí estaba Aleida, cantando a toda voz, lagrimeando de emoción y con el mitin transmutado en una especie de misa de la Teología de la Liberación.

 

“Yo estaba enamorada de Víctor Jara”, nos confiesa en una de las tantas conversaciones entre el ir y venir con un nosotros que integramos el equipo de la editorial Ocean Sur Chile y nuestras respectivas familias, Hugo Cristian Fernández, responsable de la librería “América Nuestra”, en el Patio Bellavista, y yo, de la distribución de libros para todo el país. Aleida vino justamente a la inauguración de la librería, y a presentar el Proyecto Editorial Che Guevara que Ocean Sur comparte con el Centro de Estudios Che Guevara de La Habana, donde Aleida colabora. Unos 16 títulos con obras del Che han sido ya publicados, además del pensamiento, literatura y práctica de la izquierda de América Latina.

 

“Decía que era su novia”, agrega Aleida, “sus canciones me cautivaban, tenía once años cuando lo mató la dictadura chilena y lloré mucho. Lloré más que cuando mataron a mi papá; entonces tenía seis años, cumplí siete al mes que lo mataron, era muy pequeñita…” 

 

— ¿Cómo recuerdas a tu papá?

 

“Imágenes de mi papá grabadas en mi memoria, casi no tengo, es como una sombra gigante que me toma cariñosamente en sus brazos por las noches y me besa. Siempre la gente lo ve como esa imagen de Korda, fuerte, distante, una imagen que ha recorrido el mundo, impresionante como foto, pero que a mí no me gusta; yo recuerdo a mi papá cuando llegaba del trabajo y me despertaba con amor en medio de la noche. La última noche, con mis cinco años y medio, tan niña, supe que ese hombre,  cuyo rostro he ido elaborando después, siempre me amó.” 

 

— ¿Qué imagen de tu papá te gusta? 

 

“A mí me gustan más las imágenes de mi papá en el trabajo voluntario, sucio, tomando agua en lata, ese hombre cotidiano que hace que tengamos más conciencia social y que podamos seguir trabajando en Cuba para perfeccionar nuestra propia sociedad.”

 

Como la anterior, muchas  frases, dichas a periodistas, a estudiantes, a trabajadores, a mí, sea en conferencias de prensa, entrevistas, charlas o conversatorios, siguen resonando en mis oídos cada vez con más fuerza: "Somos un pueblo valiente, somos un pueblo muy digno, luchamos muchos años para esa libertad. Nosotros somos quizás el país más libre de este planeta". Y cuando se le insiste en el tema de la libertad política y de expresión en Cuba, mira al techo y abre los brazos exclamando: “¿De qué libertad estamos hablando? ¿Acaso ustedes son libres en la sociedad capitalista, o están esclavizados por los aparatos publicitarios que les crean necesidades falsas, que los incitan a consumir productos de marca, que les manipulan ideológicamente? Libertad es cuando un pueblo es culto, libertad es cuando un pueblo puede pensar por sí mismo, libertad es cuando un pueblo puede analizar las cosas y decidir. Libertad de expresión es cuando los periodistas intentan investigar y buscar esas verdades. Somos un pueblo educado, que ama leer y debatir. Somos un pueblo libre como lo entendía José Martí, quien nos enseñó que para ser libres hace falta ser cultos".

 

Cuando le retrucan que en Cuba hay disidentes y periodistas presos, ella dice: "No repitan como papagayos lo que dicen las grandes trasnacionales, en Cuba no hay periodistas encarcelados por expresar sus opiniones. En Cuba hay personas encarceladas por vender información al enemigo de su pueblo. Son mercenarios. Tenemos el derecho de defendernos;  si alguien nos ataca tendrá que vérselas con nuestras leyes. Nadie va preso en Cuba por hablar".

 

A pesar de tener salud y educación, gratuitas, como un derecho, niños sanos y viviendas accesibles para todos, Aleida admite que al socialismo cubano todavía le falta mucho por alcanzar por causa del bloqueo estadounidense.

 

Tema recurrente en todas sus alocuciones fue también la democracia cubana. “Es un paradigma que ustedes no conocen. En Cuba el pueblo elige directamente desde las bases. Ellos son los que nominan y eligen a los candidatos”. Y explica que se trata de un sistema piramidal donde los sucesivos niveles desde la base van eligiendo sus representantes hasta que la Asamblea Nacional elige al Presidente. “Somos la mejor democracia del mundo, porque somos como la democracia griega en la que el poder reside efectivamente en el pueblo. Y eso en los países de Nuestra América los movimientos y partidos de la izquierda deben entenderlo porque una izquierda sin apoyo popular es un adorno.”

 

En la población Che Guevara Armas del Pueblo (Santa Anita desde el golpe, comuna de Lo Prado) donde fue recibida por la Agrupación de Sobrevivientes del Dispositivo de Seguridad del Presidente Allende (más conocido como Grupo de Amigos Personales, GAP), al ver a esa docena de hombres y mujeres que le rendían honores alineados como un destacamento en formación, con estandarte y brazaletes, no pudo sino emocionarse: “El honor aquí hoy es mío”, dijo.  “Ustedes me dan una fuerza muy grande. Yo les pido compartir con los jóvenes sus experiencias, deben compartir su enseñanza de vida, los jóvenes la necesitan…”

 

Después manifestó que en esta población “era como palpar la historia viva. Y esos sobrevivientes mantienen la sonrisa; la prisión, la tortura o el exilio no les arrancaron la alegría de vivir”. 

 

—He visto que eres muy crítica del periodismo y sobre todo de los periodistas. Has dicho que repiten como papagayos…

 

“Cierto, pero ni siquiera planteo un periodismo de izquierda o revolucionario, me preocupa que los periodistas no se respeten a sí mismos como profesionales. Son responsables de dar información a su pueblo. Entonces, no pueden repetir como papagayos un tipo de información que les llega, por lo menos tienen que tomarse un tiempo en tratar de investigar esa información, de forma tal que lo que ellos estén diciéndole a su gente sea por lo menos lo que creen que es verdad, pero no lo que les dicen que es verdad, que son cosas diferentes y que hacen que un profesional de la información asuma la responsabilidad que lleva en sí dar o no la posibilidad a su pueblo de una libertad de elección. Porque si tú no tienes una información correcta, no tienes libertad de elección y es a eso a lo que me refiero con relación a todos los periodistas, que se respeten a sí mismos como profesionales”. 

 

—Los periodistas son triplemente explotados, porque no sólo generan una plusvalía monetaria, por ventas del medio, como ocurre con la prensa escrita, sino además por producir una mercancía-audiencia que compran las agencias publicitarias y una rentabilidad ideológica porque contribuyen al impacto de la línea editorial del medio. Muchos periodistas en la sociedad capitalista se debaten entre el estómago y la conciencia. No digo que sea la disyuntiva de todos, pero me parece que esa es la realidad de muchos.

 

“Es triste para ellos me imagino, porque yo no podría ser médico en un lugar donde me exijan que le cobre al paciente lo que yo sé que es mi deber darles. No podría. Así que, la verdad es que no sé como viven esos periodistas además. No tengo idea.” 

 

—Ya sé que te han hecho todas las preguntas imaginables y que te quejas de tan reiterativos que son los periodistas, entonces, ¿qué te preguntarías a ti misma? O, mejor: ¿qué tienes ganas de decir a través de Punto Final al pueblo de Chile, a los trabajadores, a los estudiantes?

 

“Un tema muy importante para nosotros los cubanos es la solidaridad y sobre todo ahora la solidaridad con los cinco héroes cubanos. Eso es súper importante para el pueblo de Cuba. Lo que pasa es que aquí poca gente conoce sobre eso porque es un tema que ha sido muy callado por los medios de comunicación. Y me imagino que la mayor parte de la gente aquí en Chile no conoce mucho sobre este caso. Entonces sería interesante que se preocuparan por saber,  porque hoy son cinco hombres cubanos, pero mañana pueden ser de cualquier otra parte del mundo.” 

 

—Tú dices que no basta con decir el pueblo unido jamás será vencido, además hay que agregar que el pueblo armado jamás será aplastado. ¿Eso se puede interpretar como un llamado a la guerra revolucionaria?

 

“No.  Es simplemente un derecho que tienen los pueblos una vez que conquistan por cualquier vía los cambios necesarios para transformar su realidad; después tienen que defenderlos.  Porque el problema con esa vía pacífica significa que el mismo ejército que estaba antes queda en su lugar y desgraciadamente son ejércitos casi siempre corruptos, son ejércitos que defienden los intereses de las empresas extranjeras, los intereses foráneos y no los de su pueblo; son ejércitos que responden muchas veces a la Escuela de Las Américas en Estados Unidos o a la CIA. Y eso trae como consecuencia que si tú por una vía pacífica llegaste al poder para transformar la realidad en que vives, en un momento determinado, cuando toques los intereses económicos de estas grandes potencias, ese ejército no va a defender a su pueblo, va a responder a esos intereses foráneos. ¿Y cómo se defiende el pueblo, digo yo? ¿Qué reacción puede tener entonces?  Y a eso es a lo que me refiero. En Cuba, por ejemplo, yo soy médico  pediatra, estoy entrenada para salvar la vida, pero a la misma vez sé disparar muy bien y en ese sentido puedo defender palmo a palmo mi tierra si es agredida.  Se trata de que los pueblos tengamos la posibilidad de defender lo que vamos conquistando…”

 

Tras estos días de conocerla en sus diversas facetas, no me caben dudas de que dispararía. Y daría en el blanco.

 

 

[Tomado de la revista Punto Final, Año 47, No. 781, Edición del 17 al 30 de mayo de 2013]

 



Noticias y reseñas

Enlaces